Hacerse cargo

Al día siguiente, Juan estaba allí de nuevo con dos de sus seguidores Cuando vio pasar a Jesús, dijo: —Miren, este es el Cordero de Dios. Cuando los dos seguidores lo escucharon decir esto, siguieron a Jesús. Jesús se dio la vuelta, vio que lo seguían y les preguntó: — ¿Qué quieren? Ellos le dijeron: —Rabí, (que significa: Maestro) ¿dónde te estás quedando? Jesús les contestó: —Vengan a ver.

Juan 1: 35.39 PDT

 

Estas dos preguntas, que leemos en el versículo anterior, sintetizan la proyección que debe tener la iglesia.

Había en estos discípulos de Juan Bautista una clara necesidad de algo superior y no se conformaron hasta encontrarlo. Atrevidamente se involucraron en la vida de Jesús. En estas líneas se muestra claramente la convicción de Juan el Bautista acerca de quién era Jesús y no dudó al guiar a sus propios discípulos a Él. Este profeta entendía la importancia de tener discípulos en quien multiplicarse.

 

Estos versículos describen a Jesús como maestro, uno suficientemente atractivo en su manera de ser, con enseñanzas tan apetecibles como para que seguidores de un hombre tan especial como Juan prefirieran ir detrás de El. No lo conocían, no sabían detalles de su vida, pero la preparación de 30 años de andar con el Padre, lo habían hecho el mejor maestro. Y sin duda la dedicación de Jesús transformó a estos seguidores en discípulos y amigos estableciendo una estrecha relación con cada uno. Los llamó amigos y tuvo un trato personalizado con cada quien.

 

Creo que este trato especial e individual tenía una clara proyección en la formación de quienes serían apóstoles.

 

Jesús sabía claramente hacia donde quería guiar al grupo, y no solo los eligió; ellos también lo eligieron a Él.

Una relación de mutua elección que hizo que este grupo se mantuviera unido aún a pesar de las diferencias.

 

Cara a cara… esto determina la efectividad de hacer discípulos en grupos pequeños, con gente cercana.

 

El modelo de persona a persona es la mejor forma de hacer discípulos que se seguirán reproduciendo. Al fin y al cabo, es lo que hizo Jesús.

 

Discipular significaba dedicarse a alguien para asegurarse que una determinada enseñanza se internalice en la persona, y esto es exactamente lo que el Maestro hizo. Y es en este acompañamiento que el discípulo aprende y decide hacer otros discípulos.

 

Me gusta mucho una nueva película en episodios de la vida de Jesús llamada The Chosen en la que el Maestro es tan cercano a la gente que me impacta. Al verla entiendo más la intensión del Señor de mostrar su amistad como un modo de discipular.

La demanda de seguirlo incluía respaldarlo en oración, proveer la comida, alistar las barcas para descansar, cuidar y ser cuidados. Una relación amorosa y exclusiva.

 

Esto es lo que llevó a los discípulos a hacer lo mismo por otras personas por eso cuando Jesús ascendió ellos iniciaron la iglesia sirviendo a los demás.

 

 Al pensar en lo importante de hacer discípulos no hablamos de sobreprotección desmedida, sino de “ocuparse y dedicarse” para que el otro madure y se desarrolle.

Dedicar tiempo a esas personas que Dios nos entrega, escucharlas, orar por y con ellas, desarrollar una relación de amistad en Cristo: “hacerse cargo”.

 

Si miras en tu entorno,  ¿Crees que hay alguien que te elige como líder y maestro?

Llegando a fin del 2022 seguramente no estás pensando en asumir compromisos, deseas vacaciones y días de “no responsabilidades”. Pero te animo a orar para descubrir, elegir o aceptar a quienes a tu alrededor te ven como alguien confiable y necesitan algo de tu tiempo.

Ser discípulo también es discipular.

Ruth O. Herrera

 

 

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  • Oremos por los hogares donde hay personas con adicciones. Que la paz de Dios los inunde y lleve restauración y libertad