»Pero bendito el hombre que confía en mí, que soy el Señor, y que en mí pone su confianza. Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos; echa sus raíces junto a las corrientes, y no se da cuenta cuando llega el calor; sus hojas siempre están verdes, y en los años de sequía no se marchita ni deja de dar fruto.»
Jeremías 17:7-8 RVC
Bueno, indudablemente más de uno estará pensando por el título me voy a referir a lo que ahora comúnmente le decimos “pasar al otro plano”, pero NO. En lo personal, eso lo tengo resuelto en mi fe en Dios, así que estoy muy en paz para cuando llegue ese momento.
De lo que quiero escribir y, salvando las distancias, es de la similitud que hay entre «eternidad» y la palabra LEGADO.
La RAE define a «legado» como: “Aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial.”
Llegando casi a los 53 años y mirando para atrás, me doy cuenta de qué tan importantes fueron las decisiones que fui tomando desde mi adolescencia y que han forjado la persona que soy hoy.
Todos tenemos un “recorrido” de vida, sean muchos años o no, y en ese recorrido (procesos, circunstancias, experiencias etc.) hemos aprendido algo, sacado alguna conclusión y apredido de nuestros errores también. Qué bueno sería si pudiéramos compartir con «alguien» esas experiencias, por ahí podrían ayudar al otro a identificarse con alguna y aportar a “sus decisiones”.
Pensemos en las próximas generaciones, cuántas cosas no se pueden aprender en la universidad que solo la “experiencia de vida” las puede dar. Pensar en el otro también, y no solo en nosotros, esto nos ayuda a expandirnos, crecer, sentirnos más útiles y con ¡propósito!
Así que la propuesta en esta tercera entrega es levantar la vista de nosotros mismos y ver a nuestro alrededor, a quienes nos acompañan. A pesar de la vorágine de cada día, de las exigencias, compromisos etc… prestar “atención” al otro, compartir tiempo con los que nos rodean, pasar tiempo de «calidad» con ellos.
Porque cada semilla que podamos plantar, puede ser «eterna».
Pastor Gabriel Nonini
3 de agosto 2024
