Saulo cayó al suelo y oyó una voz que le decía: —¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues?
—¿Quién eres, señor? —preguntó Saulo—Yo soy Jesús, ¡a quien tú persigues! —contestó la voz—Ahora levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. Los hombres que estaban con Saulo se quedaron mudos, porque oían el sonido de una voz, ¡pero no veían a nadie! Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos, estaba ciego. Entonces sus acompañantes lo llevaron de la mano hasta Damasco. Permaneció allí, ciego, durante tres días sin comer ni beber.
Hechos 9: 4-9 NTV
(Énfasis del autor)
A lo largo de su intensa vida, Saulo, luego Pablo, estuvo rodeado de personas que lo acompañaron en las distintas etapas. En estos breves versículos se encuentran sus “complices” en la matanza de cristianos. Ya sea por ser subordinados, o tener la misma convicción, iban juntos por las ciudades capturando personas para destruir la nueva fe. No se mencionan sus nombres, pero estos extraños fueron quienes lo acompañaban y potenciaban… y también los testigos de la caída de Pablo y su nueva vida.
Ahora bien, había un creyente en Damasco llamado Ananías. El Señor le habló en una visión, lo llamó:
—¡Ananías! —¡Sí, Señor! —respondió. El Señor le dijo: —Ve a la calle llamada Derecha, a la casa de Judas. Cuando llegues, pregunta por un hombre de Tarso que se llama Saulo. En este momento, él está orando. Le he mostrado en visión a un hombre llamado Ananías que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.
Hechos 9: 10-12 NTV
Después de semejante situación, humillante y absolutamente extraña, la primera cara amigable que vio Saulo fue justamente la de un creyente en Cristo. Alguien llamado Ananías que no tenía ningun interés en ser su amigo. Y paradójicamente, Saulo en ese momento estaba completamente solo.
No puedo imaginar realmente su situación, no solo enfrentó un cambio de oficio, él realmente era otro hombre. Este es el momento en que cambian sus gustos, intereses, proyectos, relaciones y que finalmente aprendería a hacer amigos. El primer cambio que provocó el encuentro con su Señor fue el de las relaciones personales.
Jesús produce cambios internos que modifican nuestro entorno: la necesidad de rodearnos de quienes creen y viven una fe transformadora. ¡Es tan bueno el encuentro con los amigos de Jesús, compartir metas, proyectos y misión! Así fue con Pablo, quien necesitó la ayuda de sus nuevos amigos para seguir con el plan de Dios.
Poco tiempo después, unos judíos conspiraron para matarlo. Día y noche vigilaban la puerta de la ciudad para poder asesinarlo, pero a Saulo se le informó acerca del complot. De modo que, durante la noche, algunos de los creyentes lo bajaron en un canasto grande por una abertura que había en la muralla de la ciudad.
Hechos 9: 23-25 NTV
(Énfasis del autor)
Esto es algo milagroso, los mismos a quienes Saulo intentaba matar, son los que después le salvaron la vida.
¿Quiénes son hoy tus amigos/as que te respaldan y “salvan la vida” en momentos críticos? Siempre hay personas que son una respuesta de amor dada por Papá. Si en algún momento te sentiste en soledad, o con la sensación de no pertenecer, te aseguro que hay personas preparadas por Dios para ser tus amigos. Es Su deseo y Su plan, Él los eligió.
Ruth O. Herrera
