Hambre y comida

El sabio tiene hambre de conocimiento, mientras que el necio se alimenta de basura.

Proverbios 15: 14 NTV

 

 

Está científicamente comprobado que la alimentación tiene una gran influencia en nuestra salud, es por eso que en estos últimos tiempos se ha revalorizado el consumo de alimentos saludables en detrimento de los ultra procesados. En nuestro país, hace unos meses se implementó una ley de etiquetado frontal que informa al potencial consumidor acerca del exceso de grasas, calorías o sodio que contienen los productos. Así, el cliente está informado y puede decidir entre diferentes propuestas de consumo.

 

Hace unos días alguien expresaba su desconcierto por la información que descubría en los octógonos negros que figuran en los productos. Tomaba conciencia de cuántos ingredientes perjudiciales contenían y se preguntaba si quedaba alguna opción medianamente saludable…

 

Tanto los alimentos como la forma adecuada de prepararlos son temas recurrentes en las conversaciones diarias. A esto se suma que la comida no solo satisface una necesidad básica del ser humano,  también es sinónimo de placer y de encuentro. Ahora bien, siempre podemos elegir qué consumir y cuántas raciones podemos permitirnos.

Si logramos una combinación equilibrada  de calidad y cantidad es posible disfrutar de un momento placentero y a la vez mantener nuestro organismo lo más sano posible.

 

Con la información y las palabras que decimos o escuchamos sucede lo mismo. Tenemos la posibilidad de seleccionar qué es lo que nos nutre y nos edifica y desechar aquello que no nos beneficia. De esta selección depende, en gran medida, nuestro crecimiento emocional y espiritual. El texto de Proverbios es contundente.

 

El sabio tiene hambre de conocimiento, mientras que el necio se alimenta de basura.

 

Comemos por distintos motivos: principalmente para saciar el hambre, pero también cuando algo es rico; para calmar la ansiedad; atenuar la soledad y hasta por frustración o enojo.  La diferencia está en lo que elegimos. Comer cualquier cosa no nos beneficia…

 

Si seguimos con nuestra comparación entre los alimentos y las palabras encontramos la siguiente advertencia

 

¡Qué sabrosos son los chismes, pero cuánto daño causan!

Proverbios 18:8 TLA

 

Dicho de otra manera, los chismes pueden ser un producto que tiente, pero ¡atención! Las Escrituras te permiten leer cuidadosamente la información. El envase está lleno de octógonos negros, te informan que son muy perjudiciales para la salud. No los difundas, no los escuches ni los consumas.

 

Es puede parecer un tema ya leído y escuchado una y otra vez en predicaciones, devocionales y libros… pero, este devocional en realidad habla del poder de elegir bien o mal, saludable o perniciosamente, de bendecir o de contaminar…

 

Por eso para terminar, pedile a Papá que te indique claramente cuál es el menú adecuado para vos. Él sabe cuáles son tus debilidades, cuáles son aquellas cosas que te tientan, pero que debés evitar. Buscá específicamente orientar tus conversaciones hacia palabras que sean satisfactorias y nutritivas para otros.      

 

Las palabras sabias satisfacen igual que una buena comida;  las palabras acertadas traen satisfacción.

 

Proverbios 18: 20 NTV

 

 

Mónica lemos