Impactados por Su humildad

Los tres años de ministerio de Jesús fueron una amenaza constante para el poder religioso, y como en su nacimiento, los que temían perder su poder también buscaban continuamente como matarlo. De tal manera que durante la pascua armaron un complot, buscaron testigos falsos, lo arrestaron con engaños y finalmente lo crucificaron.

Dos evangelios destacan lo mataron por envidia. Revelar quién era no manifestaba soberbia, pero los religiosos proyectaban en Él la altanería y arrogancia que los caracterizaba.

La humildad de Jesús se reflejaba también en la firmeza de sus declaraciones.

¿Qué provocaba en ellos este muchacho común y corriente, según ellos? Envidia, impotencia, indignación… Les provocaba enojo su popularidad y más sus milagros.

Ellos reflejaban en Jesús sus propias frustraciones e incapacidades. Escondidos detrás de sus ritos y leyes ocultaban su falta de amor hacia Dios y el pueblo.

Quienes más deberían haber reconocido su linaje divino eran los más ciegos y descreídos porque sólo podían verse así mismos. 

Jesús lanzó otro fuerte grito, y murió.  En aquel momento, la cortina del templo se partió en dos, de arriba abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron;  las tumbas se abrieron, y muchos de los que confiaban en Dios y ya habían muerto, volvieron a vivir.  

El oficial romano y los soldados que vigilaban a Jesús sintieron el terremoto y vieron todo lo que pasaba. Temblando de miedo dijeron: «¡Es verdad, este hombre era el Hijo de Dios!»

Mateo 27: 50-52, 54 TLA

¡Qué paradoja…! Quienes no tenían conocimiento de las profecías, de la historia y promesas que había recibido el pueblo pudieron reconocer que Jesús muriendo frente a sus ojos era el Hijo de Dios.

Es verdad que la tierra se conmovió y el cielo se enfureció, pero a quienes tenían la mente envuelta en orgullo nada les fue suficiente. 

La humildad de Jesús sin ninguna duda es un desafío constante, un modelo inspirador para nosotros. Se humilló a sí mismo, sirvió a los demás y se sometió a la voluntad del Padre. Al amarlo y ser sus discípulos/as, nuestro orgullo y egoísmo como resultado tienen que desvanecerse. 

Saber de la humildad de Jesús nos motiva a buscar la grandeza en el servicio y a vivir de manera desinteresada, buscando el bienestar de los demás por encima de nuestros propios intereses. Cambia nuestras vidas al llenarnos de esperanza, propósito y significado. Nos impulsa a amar y servir a los demás con la misma compasión y humildad que Jesús demostró, y nos lleva a vivir una vida que refleje Su amor transformador en el mundo.

Hoy es un día para adorarlo y dejar al Espíritu Santo te envuelva en Su Gracia. Impactado/a por su humildad extrema al leer el siguiente pasaje no dejes de adorarlo y comprometerte a imitar su carácter:

Aunque Cristo siempre fue igual a Dios,no insistió en esa igualdad.Al contrario,renunció a esa igualdad,y se hizo igual a nosotros,haciéndose esclavo de todos. Como hombre, se humilló a sí mismoy obedeció a Dios hasta la muerte:¡murió clavado en una cruz! Por eso Dios le otorgel más alto privilegio,y le dio el más importantede todos los nombres, para que ante él se arrodillentodos los que están en el cielo,y los que están en la tierra,y los que están debajo de la tierra; para que todos reconozcanque Jesucristo es el Señory den gloria a Dios el Padre.

Filipenses 2: 6-11 TLA

 

Ruth O. Herrera