Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva.
Filipenses 1:6 TLA
Todos somos influencia para otros, no necesitamos ser famosos o destacarnos en redes sociales, en mayor o menor medida afectamos a otros. Para bien o para mal a nuestro alrededor marcamos una identidad.
Por eso, cuando Dios te dice que está perfeccionando su obra en vos es porque quiere que seas la influencia que Él quiere que seas y tu radio de acción es afectado por Papá a través tuyo.
Tenemos un radio de influencia sí o sí. Debemos ser conscientes, lo más pronto posible, de que somos factores y agentes de cambio para los demás… sí o sí.
Dios trabaja en vos y por medio de tu vida en tu entorno. Por eso es tan importante que te dejes moldear.
Es imprescindible recordar que no estamos solos en nuestra caminata de fe. Generalmente nos miramos con parámetros de éxito y fracaso, pero Dios tiene una mirada muy diferente. Dios nos dio un propósito. Jesús nos delegó su ministerio, nuestra obra es la continuación de la obra de Cristo, somos discípulos llamados de las tinieblas a la luz para…
La mirada de los otros debe encontrarse con la obra de Dios, el proceso de salvación que Él comenzó. Nos miren con bien o de forma desfavorable somos esos agentes que van a influir sobre los demás. Y aunque no seamos demasiado conscientes del obrar constante del Espíritu Santo, vamos a ser como cartas leídas “por todos”.
No siempre van a pensar necesariamente en Dios cuando nos vean, pero algo vamos a transmitir, algo se va a transferir desde nosotros.
Cuando somos fiel obra del autor, dejando que Cristo siga haciendo la buena obra, aún sin que los otros lo entiendan o identifiquen, de alguna manera Dios va a hablar a través nuestro.
Al conocer y seguir a Cristo todos nos transformamos en influencia para el mundo, como fueron los discípulos, que viviendo como seres normales provocaron que el evangelio recorriera la tierra.
¿Qué reconoce en tu vida tu radio de influencia? ¿Cómo te identifican hoy?
¿Cómo descubren los demás que Dios sigue trabajando en tu vida?
Ruth O. Herrera
