Así que voy a seducirla, la llevaré al desierto y allí le hablaré a su corazón. Le daré campos de uvas y transformaré el valle del Desastre en una puerta de esperanza. Entonces ella me responderá como lo hizo cuando era joven, como cuando salió de la tierra de Egipto.
El SEÑOR dice: En ese tiempo, yo responderé. Les hablaré a los cielos, y ellos le hablarán a la tierra. La tierra dará trigo, vino y aceite para satisfacer las necesidades de Jezrel.
Oseas 2: 14,15; 21 y 22 (PDT)
Oseas nos trae un texto precioso. Dios le dice a su pueblo: “la llevaré al desierto la seduciré…” Él habla del pueblo, habla de la iglesia, habla de nosotros. El desierto es un lugar asociado a la muerte, un lugar árido y de sequía, pero Dios no está hablando de eso.
Su deseo es decirnos: Llevaré a mi hijo, a mi hija ahí donde hay ausencia de presencias, donde no puede ser turbado por otras voces y allí hablaré a su corazón.
A veces Dios permite que pasemos por sequías, y muchas veces es una provocación para que lo busquemos más, un tiempo único en donde nuestros días y toda nuestra vida se consagre para Dios.
Todo puede cambiar en un instante.
Desde la pandemia tomamos más conciencia de que nuestra vida puede cambiar en un instante. Hoy hay seres queridos que no están, pero también sabemos que Dios puede obrar como nadie, puede sanar y restaurar nuestra vida como nadie más puede hacerlo.
Si buscas la presencia de Dios diciendo: “Señor consagro mis días, consagro mi tiempo, consagro todo mi ser aunque me cueste, porque hay áreas de mi vida que me es difícil dártelas”
Pero si lo hacés verás el resultado que no has soñado porque todo puede cambiar en el instante en que Dios te entregue lo que tiene para vos.
Por eso Oseas también dice que Dios después de ese desierto en intimidad, Él trajo los frutos que ese pueblo necesitaba.
Pastor Hugo Herrera
El texto de Oseas dice que Dios, en esa soledad que abre un camino para la intimidad con Él nos hablará al corazón y convertirá nuestro valle de desastre en una puerta de esperanza.
¡Me encanta este texto! Otras versiones traducen la frase “Valle de Acor” como “valle de amargura”, “valle de la aflicción”, “valle de penas” “valle de la desgracia”.
Solo Dios puede hacer que un lugar de amargura, aflicción, penas, desgracia o desastre se transforme en una puerta de esperanza. Pero antes de llegar a la puerta hay que atravesar ese valle.
Este es un tiempo oportuno para hacer “ayuno” de otras voces que nos avasallan continuamente y que además demandan nuestra opinión. Generalmente, lo que es una buena idea si la motivación original tiene sustento y quiere en realidad mejorar algún aspecto de nuestra vida o aun, mejorar la calidad de vida de la sociedad se pervierte rápidamente.
Actualmente recibo en mi teléfono o por mails encuestas donde se solicita mi participación. La frase inicial es “contanos tu experiencia” “nos interesa tu opinión” “valoramos lo que pensás de nuestro servicio”. Puede ser abrumador, avasallante. Hay empresas que reiteran las encuestas tres o cuatro veces por día. Estas consultas no dan el resultado esperado…
¿Creés que los servicios pueden de mejor calidad? El problema es que el marketing va por un lado y los cambios que realmente merecemos en general no los recibimos.
También en las redes sociales hay promesas ilusorias que sólo tienen un propósito comercial y no un interés genuino en la persona.
Te puse este ejemplo como podría darte otros. Vos podrás, sin duda, aportar los tuyos.
Cada día recibimos propuestas para mejorar nuestra vida, pero sólo Dios puede cambiar los desiertos más profundos en manantiales.
No permitas que te aturdan con falsas propuestas de comunidad o pertenencia. Hacé ayuno de las voces ensordecedoras que te mantienen entretenido en lo que no edifica tu vida y puede restar momentos de intimidad con Papá.
Invertí tu tiempo en lo que es eterno. Un poquito cada día, trabajá junto al Señor para convertir tu valle de penas en puerta de esperanza para otros. Para eso, tal vez necesites un poco de silencio.
Mónica Lemos
