Jahaziel

Los mensajeros de Josafat le dieron aviso, diciéndole: «¡Un ejército muy numeroso viene a atacarte! Partió de Edom, del otro lado del Mar Muerto, y ya está muy cerca, en la ciudad de En-gadi». Josafat, lleno de miedo, buscó la ayuda de Dios, y para mostrar su angustia le pidió a todo su pueblo que no comiera.

2° Crónicas 20: 2-3 TLA

Renovar nuestra vida a partir de amar a Dios va a bendecir no solo el presente sino el futuro.

Decidí en este momento de tu historia renovar tu relación con Dios, amarlo con todas tus fuerzas, con toda tu mente, con todo tu corazón, sentimientos y mente, la totalidad de tu ser. Amando a un Dios que no ves, en el cual creés y por su Espíritu estás seguro de que cumplirá su propósito en vos.

Amar a Dios de esta manera es atravesar tus miedos para esperar lo mejor. Todos tenemos ciertos temores a que pasen cosas malas. Tememos por nosotros o por nuestros hijos, la sociedad en que vivimos alimenta este sentir, pero volver al corazón de Dios y amarlo con todo nuestro ser significa atravesar cualquier miedo que tengas para que en tu interior tengas la fe de que lo que viene va a ser lo mejor.

¿Estás siendo probado, probada? Lo que viene va a ser mejor ¿El enemigo te está presionando? Tiene un límite, tiene un basta, y comienza con tu determinación y en el Espíritu de Dios que vive en tu vida… porque sos de Dios.

Tu identidad de hijo es conocida en el mundo espiritual. Como dice la Palabra de Dios: “Mío, mía eres tú, nadie, nadie, nadie puede arrebatarte de mi mano”

Entonces el amar a Dios significa atravesar cualquier miedo, renovar ese sentido de pertenencia, y descubrir inclusive aspectos de Dios que hasta ahora no has conocido

 Pastor Hugo Herrera

Todos de alguna manera somos vulnerables a los miedos. En mayor o menor medida sentimos temor a algo o alguien. Hay quienes son más proclives y lo experimentan como una sombra constante, entonces los días se hacen muy difíciles, y mucho más cuando el entorno solo lo relaciona con un déficit espiritual.

Hasta el cristiano más consagrado puede sentir miedo porque es parte de nuestra naturaleza humana. Ser cristianos no nos hace imbatibles, pero nos da las herramientas del Espíritu para enfrentar los días malos.

Yo puedo dar testimonio de que hay tiempos muy duros, en los que parece que la fe nos falta, pero también puedo decir lo importante que fue estar rodeada de personas que no me juzgaron por estar triste ni minimizaron mi angustia y temor. Escuchar que “La tristeza se puede convertir en gozo”, “Que para los que aman a Dios hasta de lo malo puede nacer algo bueno”, “Que cuando uno se cae otro lo levanta”, fueron verdades que otros me ayudaron a vivir.

Por eso hoy sé lo importante que es creer en el otro y su circunstancia, acompañarlo sin juzgar o querer saberlo todo.

Cuando el rey Josafat recibió la muy mala noticia de que su pueblo sería atacado se llenó de miedo, pero enseguida recurrió a Dios y a su gente. Una multitud se hizo presente para acompañarlo. Fue justo entonces cuando un levita lleno de la manifiesta presencia de Dios soltó una palabra contundente de fe, esperanza y victoria:

De pronto, el espíritu de Dios le dio este mensaje a Jahaziel, quien dijo: «¡Rey Josafat, y todos los que viven en Judá y en Jerusalén, escuchen bien esto! Dios dice que él peleará contra ese ejército tan numeroso, así que no se alarmen ni tengan miedo.

 2° Crónicas 20: 14b-17 TLA

Un rey con miedo, un pueblo que lo acompañaba y un hombre lleno del Espíritu de Dios. Cuando leo esta historia no tengo dudas de que hoy se necesitan muchos “Jahaziel” que desaten el amor de Dios.

¡Qué bueno poder enfrentar nuestros temores creyendo que hay esperanza!

Darnos tiempo para edificar, aun en el tiempo difícil, la expectativa de que vendrán días mejores.

En aquel día se entonará esta canción en la tierra de Judá: «Tenemos una ciudad fuerte.    Como un muro, como un baluarte, Dios ha interpuesto su salvación.Abran las puertas, para que entre    la nación justa que se mantiene fiel.Al de carácter firme    lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna.

               Isaías 26: 1-4 NVI   

Ruth O. Herrera