Les dijo: —Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas noticias a toda criatura.
Marcos 16:15 NVI
No sabemos que habrán pensado exactamente nuestros antepasados acerca de cómo podría ser la vida en el 2025, pero aquí estamos.
En los planes soberanos de Dios nos tocó a nosotros habitar el planeta en este momento. Mientras las profecías bíblicas continúan cumpliéndose, intuimos que el final de todas las cosas puede estar cerca. De hecho, si bien Jesús se encargó de aclarar con todas las letras que nadie sabía ni el día ni la hora de su regreso, no hay dudas de que matemáticamente en este instante falta menos que antes para que se cierre definitivamente este capítulo de la historia humana.
Lo realmente importante:
Si además agregamos el factor de la brevedad de la vida, una vez más llegamos a la conclusión, poco simpática que absolutamente real, de que no sabemos cuántos minutos terrenales nos quedan
Pero lo limitado e incierto de nuestro tiempo restante no debería generarnos una sensación negativa, sino más bien llevarnos a enfocarnos con urgencia en las cosas realmente importantes.
Nunca viene mal preguntarnos qué es realmente lo más importante en la vida. Al hacerlo, nadamos contra la corriente, tratando de bajar el ritmo y la vorágine que nos propone el sistema que nos rodea. Cada vez que uno se frena o “para la pelota” para meditar en esto, de manera casi automática algunas cosas cambian de lugar y se ordenan en nuestra lista de prioridades.
Un propósito: Cuando un hijo de Dios se detiene a pensar con un corazón abierto y dispuesto, el Espíritu Santo aprovecha ese espacio para cumplir lo prometido de guiarnos a toda la verdad. (Juan 16:13). Por eso en este primer día, nos dejamos iluminar por el Señor volviendo a establecer una verdad gloriosa que nos define: Dios tiene propósitos para nuestro paso por la vida.
Te invito a pensar ahora mismo en el grado de importancia que tiene para el Creador la frase citada en el versículo de hoy y cómo esto se relaciona con nuestro propósito.
Cuando Dios decidió venir a habitar entre nosotros en la persona de su Hijo, decidió que su último pedido, su última instrucción, su último mandamiento sea precisamente este. Una misión que tiene que ver con Él y con la gente.
El dueño de todo lo que existe nos pide de alguna manera que nos pongamos entre Él y las personas para acercarlos y poner en marcha el cumplimiento de ese ministerio del que habla Pablo (2°Corintios 5:18), buscando la monumental meta de lograr la reconciliación con Dios.
Buenas noticias: En medio de una actualidad plagada de malas noticias y pronósticos pesimistas que desmotivan masivamente, vos y yo estamos llamados a transmitir una Buena Noticia, mejor dicho, ¡la Buena Noticia! Lo nuestro se trata de contagiar amor y salvación, siendo portadores del mejor de los mensajes. Ese que puede cambiar una vida y modificar el futuro para siempre. Por algo nuestro Maestro vuelve a decirnos hoy con claridad que esta noticia merece ser llevada por todos lados y por todas las personas
En este tiempo vamos a permitirle al Espíritu Santo que nos ayude a sacar el foco de nosotros mismos para colocarnos los destinatarios de la Buena Noticia. Entre una gran multitud comenzarán a aparecer con nitidez en nuestro interior ciertos rostros y determinados nombres. Concretamente seremos guiados a elegir cinco personas con las que tenemos contacto en el desarrollo normal de nuestra actividad, y que todavía no conocen a Jesús
Cada semana estará direccionada hacia la acción y en estos primeros 7 días empezaremos haciendo lo primero que siempre debemos hacer: ¡orar! Bienvenido a esta aventura de clamor y acción que tendrá resultados eternos. A partir de este momento nuestro corazón empieza a palpitar por cinco nombres que Dios mismo pondrá allí.
Argentina Oramos por Vos
40 días de ayuno, oración y acción 2025
