Ustedes demostrarán que me aman, si cumplen mis mandamientos. Y yo le pediré a Dios el Padre que les envíe al Espíritu Santo, para que siempre los ayude y siempre esté con ustedes. Él les enseñará lo que es la verdad. Los que no creen en Dios y sólo se preocupan por lo que pasa en este mundo, no pueden recibir al Espíritu, porque no lo ven ni lo conocen. Pero ustedes sí lo conocen, porque está con ustedes, y siempre estará en medio de ustedes.
Juan 14:15-17 TLA
Cuando nosotros nos “demoramos” nuestra actitud cambia como cuando estamos en casa, tal cual lo dice la Biblia dice que el Espíritu Santo de Dios hizo “morada en nosotros”, se detuvo, vino a vivir con nosotros.
Uno puede estar distraído, no darle ninguna importancia, puede entristecerlo como dice la Biblia, y hasta apagarlo. No es un gas es una persona, por eso uno puede apagar esa relación.
Durante muchos años en nuestra vida si el Espíritu Santo no estaba no nos hubiéramos dado cuenta. Esto me incluye porque en la religiosidad hemos perdido la frescura y el hecho de que Él vino a vivir, a morar dentro de nosotros.
El Espíritu vive en vos ¡Esto es fantástico! no importa si en este momento no puedas contarle al mundo tus triunfos y tus éxitos. Siempre se puede empezar otra vez, siempre se puede transformar el tiempo reloj en un tiempo divino, significativo, experimentado con Dios.
Cuando vas a tu tiempo de oración y de comunión con Papá no lo hacés porque estás obligado a ir, sino porque vas al encuentro de un Dios vivo que te va a llenar de vida y si no podés experimentarlo de esa manera es porque estableciste rituales que te atan a un tiempo reloj, entonces buscá ayuda y juntate con aquel que pueda inspirarte a disfrutar de esa comunión.
Pastor Hugo Herrera
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Gálatas 5:16,25 (RVR60)
Es común escuchar que alguien “anda en malas compañías”, la frase significa que esa persona comparte su tiempo con otras que no lo llevan por buen camino, sus estilos de vida son reprochable y cómo andan juntos, los imita.
Este mismo criterio, pero al contrario, lo podemos trasladar al consejo del apóstol Pablo “andar en el Espíritu” quiere decir vivir como Él vive, seguir sus pasos, ir juntos en la misma dirección. Sabemos que el Espíritu habita en nosotros, pero no siempre estamos en la misma sintonía… a veces nos deslumbran otras compañías o nos guían otros pensamientos o sentimientos que literalmente marcan nuestro andar diario.
Puede sonar algo místico esto de ser guiados por el Espíritu, pero Pablo está hablando de actitudes y acciones muy prácticas, de hecho hace una lista muy detallada de las obras que perjudican nuestra vida cristiana y otra muy distinta donde describe el resultado de una vida entregada. Él se tomó el tiempo para escribir con tanto detalle porque muchas veces enfatizamos algunos comportamientos externos, religiosos, y descuidamos otros que no son tan visibles. Sin darnos cuenta y aunque a veces digamos lo contrario.
De hecho, actualmente es políticamente correcto hablar en contra de la religiosidad, pero por ejemplo ¿Te detuviste a pensar en cómo sutilmente vas cambiando tu manera de hablar para que suene acorde a los dictados de los tiempos que corren? O ¿Qué cosas hacés que muestran sin duda alguna que Cristo vive en vos?
Tenemos que seguir revisando nuestras acciones y no amoldarnos al tiempo presente también en cuanto a las modas eclesiásticas.
Hace un tiempo leí una estadística sobre la conducta de los cristianos en su vida cotidiana. Los resultados son realmente preocupantes, porque vos y yo nos vemos reflejados allí. Las preguntas abarcaban varios temas referentes a la vida privada…Casi no había diferencias en los resultados de la misma encuesta hecha a personas no nacidas de nuevo. Una de las posibles razones es que tenemos muy al alcance de la mano la posibilidad de consumir lo que queramos, esto abarca desde la comida hasta la información, los pasatiempos, el uso de costumbres socialmente aceptadas y la permisividad en los estándares morales.
Tenemos la esperanza y la certeza de que cuando abundó el pecado sobreabundó la gracia. Sin embargo, haríamos bien en comenzar a revisar nuestra realidad a la luz del Espíritu que todo lo escudriña y nos revela la verdad, porque esa verdad nos hará verdaderamente libres. Y esa libertad debe ser experimentada por cada uno de nosotros. Libertad para ser enteramente de Cristo.
Mónica Lemos
