La palabra que mora en nosotros

Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!

Juan 15:7 (NTV)

Juntos podemos bendecir este día, podemos bendecir este instante, podemos hacer que este momento sea un tiempo bendito, por eso nos gozaremos, nos alegraremos en Él. Depende de nuestra conciencia, depende de nuestras ganas y depende mucho de entregarle nuestra pasión y nuestras vidas a Dios.

 Dios vino un día a tu vida y a la mía para quedarse, por eso agradecemos por ese día que nuestra historia cambió y lo seguiremos haciendo.

Jesús vino para quedarse no se ha ido y no tiene planes de hacerlo. ¡Eso es fantástico! por eso en los cultos o cada vez que levantamos adoración al Señor hay algo doméstico que se produce… doméstico viene del latín “domus” que significa casa. Es decir, ahí en el hogar, en lo doméstico no se está de paso, no se hace visita de médico como culturalmente se decía. Ahí uno se demora, es decir “mora en cada instante, se detiene”. 

Hace poco tiempo  les dije  que este es en un tiempo de mucha aceleración pero creo que la lentitud en este sentido es poderosa, creo que la pausa es poderosa, creo lo que estás haciendo ahora es poderoso, porque te das la posibilidad de morar en este instante.

Pastor Hugo Herrera

Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.

Colosenses 3:16 (NVI).

Es difícil morar, detenerse realmente en cada instante cuando todo el tiempo estamos recargados de multitud de tareas para ocuparnos y se pretende que las hagamos todas a la vez, todos los días, todo el tiempo…porque creemos que no hay tiempo que perder.

Hoy se habla mucho del multitasking, que es la habilidad de realizar varias tareas en forma casi simultánea…por ejemplo: Estás trabajando, tratas de enfocarte, pero debes responder múltiples mensajes de whatsapp al instante, sino alguien te llamará para ver por qué no contestaste inmediatamente. Al comenzar el día tenés varias tareas para realizar en el hogar, y en lugar de tomar un tiempo para organizarte y asignar prioridades vas de una a otra cosa, sin terminar ninguna, sintiendo que el tiempo se te escapa de las manos y escuchando sin escuchar, hablando con alguien sin prestarle atención y…la lista podría seguir con tus propios ejemplos.

No hay permiso para la demora, para pensar antes de responder, para hacer una sola tarea y hacerla bien, todo tiene que ser ya, instantáneo y múltiple. Esto, por supuesto provoca estrés, un trabajo cuyo resultado es de mediana o baja calidad y además existe la posibilidad de cometer muchos errores.  Como reza el refrán “Quien mucho abarca poco aprieta”, sin embargo pareciera que no podemos apartarnos de ese modelo. Se nos impone sin pausa y por supuesto, afecta toda nuestra vida. Estamos ocupados y distraídos, distraídos y ocupados. Estamos, pero en realidad no estamos. El cuento que transcribo a continuación ilustra esta realidad:

«Un hombre se acercó a un sabio anciano y le dijo:

Me han dicho que tú eres sabio… Por favor, dime ¿qué cosas puede hacer un sabio que no están al alcance de las demás personas?

El anciano le contestó: cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, solo hablo contigo.

Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.

Yo no lo creo así, le replicó el anciano. Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.

El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.»

(crearsalud.org “¿Sabes estar presente?”)

Hoy el Señor te invita a detenerte, morar, habitar y permanecer ¿Estás dispuesto? Parafraseando el cuento del sabio “cuando estás con Dios, simplemente estás con Dios, cuando hablas con alguien, solo hablas con alguien, cuando escuchás solo escuchás”. Es simple, solo hace falta ser conscientes del instante, valorarlo y trabajar para poder derribar esos hábitos que nos llevan a “estar siempre de paso y no poder detenernos”

Mónica Lemos