La Puerta

Yo Soy la Puerta

Juan 10:9 RV1960

 

La versión bíblica TLA traduce con mucha claridad este verso:

Yo soy la puerta del reino de Dios: cualquiera que entre por esta puerta, se salvará; podrá salir y entrar, y siempre encontrará alimento.

Jesús es una puerta abierta a la bendición. Este símbolo tiene una imagen de perspectiva, de expectativa y novedad. ¿Qué hay detrás de esta puerta? Hay proyectos, salud, esperanza, salvación y futuro. La puerta al Reino de la vida eterna.

¿Viste la película Monsters Inc.? La trama se centra en dos monstruos: Sullivan y Mike Wazowski que trabajan en la fábrica de Monstruos, S.A. y su función es asustar a los niños para generar electricidad con sus gritos. El método se basa en el uso de miles de puertas que son portales que conectan el mundo de los monstruos con el mundo de los niños. Cada puerta corresponde a un armario en el cuarto de un niño. Cuando un monstruo abre la puerta, se activa un mecanismo que permite el paso entre los dos mundos. El monstruo puede viajar a través de la puerta y entrar en el cuarto del niño. Después de asustarlo, el monstruo regresa a través de la puerta y vuelve a su mundo.

Este es un argumento ingenioso y, aunque parece muy infantil, me ayudó a pensar en este pasaje. Jesús, como una puerta que conecta dos dimensiones: lo natural con lo sobrenatural, lo finito con lo infinito, la muerte con la vida.

Hay miles de puertas que la sociedad, la cultura, la moda y el enemigo ofrecen. Puertas de todo tipo y tamaño, algunas que parecen gratuitas y otras que cuestan mucho. Cada día traspasamos nuevas o viejas puertas automáticamente. No somos tan conscientes de preguntar qué hay del otro lado y, como en la película, muchas veces son otros quienes abren puertas que no nos bendicen.

 

 

Yo soy la puerta; el que por mí entra, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos.

Juan 10:9 RVC

 

Jesús habla de la puerta del redil por donde pasan las ovejas y, porque Él también es el buen pastor, es que las ovejas: sus amigos, seguidores, discípulos entramos y salimos, traspasamos las puertas que nos abre para salir, entrar y siempre hallar buenos pastos.

Esto es sinónimo de soberanía y conocimiento, nadie puede asegurarnos nada, pero Jesús nos abre las puertas correctas cuando dependemos de su voluntad. ¿Parece muy poético, no? Sí, hay poesía y simbolismo en Sus palabras, pero a la vez la idea es muy concreta. No abras puertas que te lleven a decisiones, pactos, emociones dudosas. No elijas caminos que Dios no te muestre, no entres a lugares y situaciones que te cierren puertas y te encarcelen.

Hoy mismo se puede abrir o cerrar la puerta en la que puse muchas expectativas, puede ser para mi frustración, tristeza o tranquilidad y paz, pero solo Jesús es la puerta por la que puedo entrar y puedo salir y siempre es para mi beneficio. Solo Él sabe por dónde tengo que entrar y de dónde tengo que salir.

Ruth O. Herrera