Porque esta es la voluntad de Dios: que, haciendo bien, ustedes hagan enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos.
1 Pedro 2:15 (NBLA)
Mucho se ha hablado y escrito acerca de la voluntad de Dios. Generalmente, la buscamos cuando tenemos que tomar decisiones importantes, aunque a veces nuestra vieja naturaleza interviene y hacemos lo que nos gusta o lo que alguien nos dice y le damos un barniz espiritual.
Las Escrituras no nos dicen con todo detalle cuál es la voluntad de Papá para todas y cada una de nuestras decisiones diarias. Esa no es la idea. Se nos ha dado libertad para elegir y la posibilidad de descubrirla, paso a paso, a medida que aprendemos a caminar con Él y a reconocer Su voz. Por eso Cristo dijo:
“Mis seguidores me conocen, y yo también los conozco a ellos. Son como las ovejas, que reconocen la voz de su pastor, y él las conoce a ellas. Mis seguidores me obedecen, y yo les doy vida eterna; nadie me los quitará”.
San Juan 10:27 y 28 (TLA)
En este último tiempo se habla mucho de los cristianos evangélicos en los medios de comunicación. Algunas veces sin saber quiénes somos, en qué creemos y qué hacemos; otras, con mentiras o intención manifiesta de denostarnos y generar rechazo a nuestra fe. Es en este contexto que descubrí el versículo que comienza el devocional de hoy. Pedro nos recuerda algo muy práctico que podemos hacer y declara que es la voluntad de Dios.
En esta era de híper información, la desinformación es alarmante. Los comunicadores repiten conceptos que muchas veces responden solo a la ideología del momento, a la cual adhieren, obran desde la ignorancia.
Por eso, lo mejor es seguir el consejo del apóstol haciendo bien, ustedes hagan enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos.
“Hacer el bien”. Se trata de acciones: muestras genuinas de amor cristiano; ayuda desinteresada; escucha activa; estar con los que están solos y sufren. Para esto es indispensable obrar desde la abundancia del Espíritu, desde el ser que ha sido transformado y puede compartir con otros porque primero ha recibido de Dios.
La llamada “batalla cultural” se hace evidente ahora, pero viene desde hace décadas. Silenciosamente, pero sin pausa. La elite de intelectuales que la pensó, diseñó cultura. Una cultura global que responde a una cosmovisión muy diferente a la cristiana. Nosotros pocas veces cuestionamos la filosofía subyacente y, mucho menos, la contrastamos con las Escrituras. Por eso, cuando nos damos cuenta, la sociedad es post cristiana.
Las ideologías extremas están plenamente vigentes. Pueden seguir erosionando nuestras vidas y arruinando la convivencia con nuestro prójimo. Intencionalmente, tenemos que reaprender a pensar y a actuar bíblicamente. En todo caso, lo que la Palabra dice es No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien. Romanos 12:21 (NTV)
Mónica Lemos
