Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
1° Pedro 3: 8 – 9 RVR 1960
Al igual que Abraham, fuiste llamado a heredar bendición. Y esa bendición está disponible desde el momento en que creíste en Jesús. Sos hijo, hija de Dios y tu historia se reescribió. Hubo un borrón y cuenta nueva.
Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva, y hará que ustedes reciban la herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse.
1° Pedro 1.3-4 DHH (Énfasis del autor)
Fuiste llamado a recibir bendición: naciste de nuevo, no estás condenado a repetir lo que hiciste o te hicieron. Todo eso puede tener consecuencias, pero ya no te ata ni te condena, y no tiene por qué volver a repetirse, no es obligatorio. La bendición ya está disponible, y empieza cuando entendés, creés y permitís que Dios transforme tu manera de vivir, de actuar y hablar.
Como hijos obedientes, no vivan conforme a los deseos que tenían antes de conocer a Dios. […] Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, que fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha.
1° Pedro 1. 14 y 18-19 DHH
De nuestra familia y contexto, aprendimos una manera de vivir: desde formas de pensar y prejuicios, pasando por hábitos nocivos y llegando hasta formas perjudiciales de relacionarnos con otros… Todo eso Dios quiere redimirlo, porque fuiste llamado a heredar bendición. Y como son cosas tan inherentemente aprehendidas, no son algo que normalmente se cambie de una vez y para siempre. Muchas veces es difícil no caer en esa “vida que heredamos de nuestros antepasados”, como dice Pedro, y tenemos que luchar una y otra vez para no reproducirla incluso de manera inconsciente. Pero – ¡bendito “pero”!- Jesús hizo un sacrificio enorme por nosotros para que podamos ser adoptados como hijos en una nueva familia, y esta familia ofrece y pide una nueva forma de vivir. Así como muchas veces reconocemos a hermanos entre sí o a una madre y su hija por su parecido, ¿no te gustaría que te reconozcan como un hijo de Dios?
Ustedes, antes de que conocieran la buena noticia acerca de Jesucristo, hacían todo lo malo que querían. Pero ahora deben obedecer a Dios en todo, como buenos hijos. Así que no hagan lo malo, sino manténganse apartados del mal, porque Dios los eligió para ser su pueblo. En la Biblia, Dios nos dice: “Yo soy un Dios diferente a los demás, por eso ustedes deben ser diferentes a las demás naciones”.
1° Pedro 1:14-16 TLA
Te pido que pienses y pidas revelación: ¿Qué características tiene esta nueva familia? Y cuando todo alrededor parezca decir lo contrario, recordá y declará que fuiste llamado para heredar bendición.
Yanett Sokur
