¿Lo creés? (parte 1)

Sin embargo, como está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ningún corazón ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman».

1° Corintios 2: 9-11 NVI

¿Lo creés? 

Yo me lo repito una y otra vez, enfoco mi mirada hacia su promesa para vivirla plenamente en los días no tan buenos.

¡Cuántas cosas de orden espiritual nos esperan por descubrir!  

Dios tiene una agenda que va más allá de lo visible y de lo imaginable. Este versículo nos invita a vivir con una anticipación activa, no solo esperando, sino preparándonos para recibir lo que el Señor está preparando. 

Podés darle oportunidad a esta promesa de desafiar tus parámetros de vida. ¿Qué significa para vos que Dios ya tenga preparadas cosas inexplicables que aún no experimentaste? …Como, por ejemplo, ser capaz de tener una fe creativa, esperando lo inesperado. 

Dios no está limitado por lo que consideramos “posible” en nuestro marco humano. Su proyecto implica innovación, creatividad y expansión. 

Su deseo es encontrarse con nosotros y respaldarnos al orar por sanidad, tiempos de adoración y avivamiento espiritual, reconciliación y liberación de miedos. Papá tiene ya preparadas las personas a las que alcanzaremos con su salvación, compartiendo nuestro testimonio de lo que Dios está haciendo en lo cotidiano y declarando que sigue obrando maravillas. 

¿Qué significa para vos que Dios prepare algo invisible a tus ojos?

¿Entendés que necesitás desafiar tu fe?

¿Qué “acción de fe” podrías hacer esta semana para acercarte a esa promesa?

¿Con quién creés que podés hacer equipo para desafiar lo natural? 

Hoy te propongo que juntos oremos así:

“Papá, gracias por las cosas que no vemos todavía, pero que ya tenés preparadas para los que te amamos. Ayudame a vivir con una fe activa, curiosa y responsable, dispuesta a colaborar con lo que estás haciendo en la tierra. Quiero abrazar lo nuevo que nace de tu Espíritu. Que mi vida sea un puente entre lo invisible de tu reino y la realidad de mi día a día. En el nombre de Jesús. Amén”.

 

 

                                   Ruth O. Herrera