Lo de Dios y lo del mundo

«Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su nombre: «¡Zaqueo! -le dijo. ¡Baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y Ileno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa»

Lucas 19:5-6

La división entre lo sagrado y lo secular le viene haciendo muchísimo daño a los cristianos de todas las épocas. La idea de separar todas las cosas poniéndolas en las categorías de «cristianas» o «mundanas», no nos ayuda a la hora de vivir nuestra fe con naturalidad y siguiendo los planes de Dios. Según esta reducción tan caprichosa, el Señor nos mira con agrado solo cuando hacemos ciertas cosas o estamos en ciertos lugares.

No solo los domingos…

Si miramos la vida de esta manera, el domingo sería mucho más importante que lo que pasa de lunes a sábado. Si no estamos en la iglesia, orando o leyendo la Biblia, todo se limitará simplemente a intentar no fallarle a Dios hasta que el reloj marque la hora de volver a hacer algo «espiritual»; ya que, a fin de cuentas, esas actividades «cristianas» parecieran ser las únicas que nos hacen cumplir nuestro propósito.

No necesitamos hacer un estudio bíblico profundo para comprobar que esta filosofía religiosa es una locura a la luz de lo que Dios espera de nosotros. Solo basta con mirar a nuestro principal y más grande modelo: Jesús. El pasaje bíblico de hoy lo muestra tomando la iniciativa de pasar tiempo de calidad con una persona corrupta y de muy mala fama, que respondía a intereses políticos y económicos opresores. El resto y sobre todo el final es historia conocida.

Una ventana de oportunidades

Compartir una mesa con Jesús, trastocó la existencia de este funcionario enriquecido a costas del pueblo, incluyendo su escala de valores y produciéndole una transformación espiritual instantánea como pocas veces encontramos en las Escrituras.

Hoy arrancamos la tercera semana de nuestro plan, y luego de habernos enfocado en orar y en escuchar, la acción en torno a la cual reflexionaremos en estos siete días representa no solo un acto natural, cotidiano y hasta fisiológico, sino también una verdadera ventana espiritual de oportunidades. Sí, estamos hablando de comer. ¿Puede tener algo de espiritual un hecho tan simple y humano como comer? La respuesta es obvia al recorrer los evangelios y observar a Dios encarnado en la persona de su Hijo.

El ejemplo de Jesús

El Señor pasó gran parte de su tiempo comiendo con gente que no tenía una relación espiritual con su Padre. Era una de sus estrategias misioneras más utilizadas para llegar a esos corazones necesitados y ganarlos. Su perfil y su forma de manejarse con la gente, no hizo más que transparentar ese carácter altamente relacional del Creador queriendo alcanzar a cada una de sus criaturas.

Si hay algo que queda claro al repasar la misión del Salvador en la tierra es que pasó mucho más tiempo evangelizando y discipulado en una mesa con pescado a la parrilla, pan y una jarra de vino, que en la sinagoga. En esas comidas se encargó de demostrar y confirmar muchas cosas que dice el resto de la Bíblia y que nosotros predicamos, ya que Él nunca se quedó solo en el plano de las palabras.

Seguramente ningún cristiano piensa que Dios está solamente en la iglesia, pero si miramos la realidad etiquetando todo como «santo» o «mundano», es posible que no estemos entendiendo la profundidad de que Dios está realmente en todas partes (Salmos 139:8); o que como dice Pablo, «en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17:28).

Oramos por cinco corazones a los que queremos alcanzar. Y desde un primer momento nos hemos propuesto no quedarnos solo en ese poderoso y necesario cimiento que representa la oración, sino tomar acciones con fe en ese Dios que escucha nuestro pedido. Hacia allí se orienta esta semana.

¿Te sentaste alguna vez en una mesa a compartir una comida cara a cara con las personas que figuran en tu lista? Si eso ocurrió, quizás puedas planear hacerlo nuevamente, pero con una actitud espiritual mucho más intencional. Si todavía no viviste esa experiencia, quizás haya llegado el momento de hacerlo. Inspirados por el ejemplo de nuestro Señor, nos propondremos tomar la iniciativa al respecto en los próximos días.

Acción:

Hoy vamos a caminar por cada uno de los lugares donde nos movemos cotidianamente conscientes de que Dios está allí, y que todo eso es parte de nuestra vida espiritual y nuestro propósito.

Oración:

Hoy pedimos que se abra nuestro entendimiento para ver la vida como Jesús, conectados con Él en todo tiempo y lugar, lejos de categorías religiosas y tradiciones caprichosas.

 

 

 

 

Argentina Oramos por Vos
40 días de ayuno, oración y acción 2025