Lo vas a encontrar

Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el SEÑOR, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me llamarán, vendrán y orarán, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. Dejaré que ustedes me encuentren, dice el SEÑOR.

Jeremías 29:11-14a (PDT) 

Dios tiene cosas nuevas, maravillosas para cada uno de sus hijos, para vos y para mí. Dios quiere generar una atmósfera especial a través de su presencia en donde estemos, pero Él tiene su manera, su tiempo y su lugar, entonces lo que vemos o incluso lo que sentimos no es una guía confiable para determinar su obrar.

Algunos somos más visuales, conectamos con el otro a través de la mirada, otros más auditivos, otros más kinestésicos, nos gusta tocar al otro. Aunque en cada uno predomine una forma determinada de percibir la realidad y a las personas, sin embargo, Dios siempre está y quiere que estemos atentos a la atmósfera que desea preparar para nosotros.

Ahora, si estamos distraídos u ocupados con otras cosas no podemos detectar Su obrar.

La certeza que tenemos es que si lo buscamos Él se deja ver, está muy involucrado en revelarse a su iglesia para mostrar lo que puede hacer en nuestras vidas. 

Dice James Goll en su libro “El discernidor”: 

“Yo quiero ser todo lo sensible que pueda, cuando se trata de discernir los deseos del corazón del Señor he tenido que aprender continuamente a rendir mis antenas al Espíritu Santo que me guíe para que Dios pueda usarme de las formas que pretendía hacerlo cuando me creó.

Una de las metas de mi vida es llegar a ser más sensible aún al Espíritu Santo, quiero ser sensible a sus abrazos a sus impulsos, a los matices de su obra. Quiero conocer todo lo posible acerca de lo que le atrae, lo que lo invita a acercarse y lo que lo disuade para no quedarse. El Espíritu Santo que nos da a conocer a Dios Él es sensible como una paloma”

Pastores Patricia y Gabriel Nonini

Una de las premisas básicas del estudio Mi experiencia con Dios es que Dios siempre está obrando a nuestro alrededor, y que nosotros solo tenemos que unirnos a lo que el Señor ya estaba haciendo antes. El ejemplo más claro lo tenemos en Jesús, Él solo hacía lo que veía hacer al Padre

Pero Jesús les contestaba: —Mi Padre nunca deja de trabajar, así que yo también trabajo.Jesús les dijo: «Les digo la verdad: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta. Sólo hace lo que ve hacer al Padre. El Hijo hace lo mismo que hace el Padre.  El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace; incluso, le mostrará hechos más grandes que estos y ustedes quedarán asombrados.

Juan 5: 17,19-20 (PDT)

Papá es el primer interesado en mostrarse, Él se deja encontrar. Su parte está garantizada. Su Palabra así lo dice. Nuestra tarea es buscar su Presencia a través de todas las formas posibles. Pedir todos los días su dirección antes de actuar, depender de lo que hemos aprendido de su ejemplo, imitar a Jesús… nuestro mejor ejemplo.

No somos constantes en esto, la rutina y el cansancio que nos provoca es tantas veces un impedimento. Es una cuestión de prioridades, pero también de aprender a disfrutar su compañía. Y para esto debemos ser creativos al buscar a Papá. Así como Jesús se relacionaba con cada discípulo u seguidor de forma especial y diferente, quiere hoy relacionarse con nosotros.

Pero en la vorágine diaria no encontramos fácilmente esa relación novedosa y personal que Él está dispuesto a vivir con nosotros.

Paciente como con Marta, íntimo como con María a sus pies, perdonador como con el ladrón crucificado a su lado, interesado y dispuesto como con las familias cuando bendijo a los niños… cada persona era especial para Jesús, y hoy vos y yo también somos especiales y quiere dedicarnos tiempo. Por eso nos conviene experimentar lo expresa el autor anteriormente citado: sensible a sus abrazos a sus impulsos, a los matices de su obra. Quiero conocer todo lo posible acerca de lo que le atrae, lo que lo invita a acercarse y lo que lo disuade para no quedarse

Hoy podés dialogar con el Señor antes de que termine el día para descubrir cuál es su deseo: ¿Qué es lo que ya estás haciendo aquí? ¿Qué me querés decir? ¿De qué manera puedo colaborar con lo que Vos ya determinaste hacer en la vida de esta persona? El desafío es buscar en Él todos los recursos que necesito y tomar decisiones prácticas que me ayuden a conocerlo más.