Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Juan 8:12 TLA
¡Qué bueno que es vivir en la convicción de que Dios está entre nosotros! Él es la luz del mundo, y las tinieblas no son nuestro destino porque vivimos en el nuevo pacto de Jesucristo.
Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa.
De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.
Mateo 5:14-16 TLA
Como nunca antes en el mundo podemos dar cuenta de la gran necesidad de que este texto se cumpla en nuestras vidas. Lo ves en tu computadora, en la televisión o en el celular, a través de las noticias, las redes sociales y en cada información minuto a minuto… “el mundo necesita Su luz”.
Jesús es la luz del mundo, pero el mundo no lo ve, no lo acepta o ignora… por eso
nosotros somos llamados para hacer visible esa luz.
El filósofo Martín Heidegger, aun sin confesar nuestra fe, definiendo al hombre dijo lo siguiente: “El hombre se proyecta en la medida en que ve iluminado su camino”. En su definición expresa que cuando el hombre sabe a dónde tiene que ir, y ve con claridad hacia dónde se dirige, entonces se proyecta hacia su meta.
Es una cuestión de naturaleza. Más de una vez al mirar nuestra vida podemos reconocer lo dificil que es vivir sin ser afectados por las tinieblas, reglas, parámetros y costumbres de la sociedad. Hay días que es muy difícil andar haciendo plena esa luz… parece como si anduviéramos en oscuridad.
Hace tiempo compartimos la idea de los “claros y oscuros”, un lado claro y otro oscuro en el corazón de todos… una lucha casi constante en la que a veces los oscuros le ganan a la luz. Sentimientos o pensamientos que son más fuertes y luchamos por evitar que nos venzan o se conviertan en una atadura.
¿Podés reconocer en tu vida lo que trae oscuridad y luchás por superar? Jesús lo sabe y por eso dijo de Sí mismo “Yo soy la luz del mundo el que en mi anda no andará en tinieblas”.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Efesios 2:10 RV60
(Énfasis del autor)
Somos llamados a ser luz en medio de este mundo. Cuando digo “este mundo” también me refiero a tu familia, tus amigos, la sociedad más cercana que te rodea, tus compañeros de trabajo, la ciudad en la que pasás gran parte de tus días. Este es un tiempo de mucha opresión en el que la iglesia debe levantarse en fe y determinada a ser la luz que alumbre al mundo. Esto es a lo que Dios nos ha llamado.
Estás llamado, llamada a iluminar, a ser diferente, alguien que no se enganche en la corrupción que hay en todos los ámbitos de la sociedad ni la acepte. Reconocidos como personas de integridad y servicio… luces en medio de la oscura realidad.
Pastores Ruth y Hugo Herrera
