Más lento

Miro a lo alto de las montañas en busca de ayuda, ¿de dónde vendrá mi ayuda?Mi ayuda vendrá del SEÑOR,  el creador del cielo y de la tierra.

Salmo 121: 1-2 PDT

Algo que ya te dije es que tenemos que aprender a caminar en victoria y que la victoria no es siempre ganar. Es cómo uno se levanta a veces de la pérdida, es cómo se transita la preocupación, el problema y la prueba, eso también es victoria. Para eso tenemos que tener una conciencia de que el día en que Dios nos llamó se inició un proceso en nuestra vida. A veces lo hemos detenido por nuestras propias cosas, por las circunstancias, por lo que fuere, pero se inició un proceso que no termina. La buena obra que un día comenzó el Señor la perfeccionará hasta el día en que Él nos llame a Su presencia. Necesitas verte como parte del proceso, así no importa en qué lugar del camino estés te va a permitir abrazar esa palabra de Dios, esa presencia de Dios que llega a tu vida a veces de la manera que esperas, a veces de manera inesperada si estás despierto para recibirla. Tenés que intentar, si querés caminar victorioso, victoriosa, tenés que intentar ir un poco más lento.

Pastor Hugo Herrera

Jesús tuvo más de un día en el que necesitó mirar al monte santo, luchar con su humanidad y darle lugar al obrar del Espíritu Santo para manifestar las obras que el Padre le había preparado de antemano. Su debilidad es nuestra debilidad… y su fortaleza nuestra fortaleza y nuestra garantía. Pero Él necesariamente tuvo que dejar atrás lo que lo detenía, aprender a esperar los tiempos y también esperar el proceso de las personas.

Cuando se acabó el vino, la mamá de Jesús le dijo: —Ya no tienen vino.Jesús le dijo: —Mamá, ¿yo qué tengo que ver con eso? Todavía no ha llegado mi hora.

Juan 2: 3-4 PDT

María no podía esperar para ver cómo su hijo desataba su ministerio, el plan que el ángel desde el principio le había declarado. La impaciencia de ella forzó a Jesús a hacer su primer milagro.

El Mesías tenía un tiempo preparado de antemano para ajustarse al perfecto plan del Padre. “No hago nada que el Padre no haga primero”, su dependencia lo ajustaba a los tiempos y procesos divinos.

Aun así vivió rodeado de gente apurada por cumplir sus propios deseos y obtener logros. Sus amigos casi continuamente ponían a prueba su paciencia…

Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo por decir semejantes cosas. — ¡Dios nos libre, Señor! —dijo—. Eso jamás te sucederá a ti. Jesús se dirigió a Pedro y le dijo: — ¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.

Mateo 16: 22-23 NTV

La palabra «hora» es empleada con frecuencia en los evangelios, en especial en el de Juan, haciendo referencia al propio Jesús y su misión. El Maestro declara que su hora no ha llegado todavía y el evangelio lo repite en varias ocasiones. Ni un día antes, ni un día después.  Y a decir verdad creo que quien más paciencia tiene es el Padre que, a pesar de la desobediencia y tozudez de la humanidad, todavía sigue desatando su amor y salvación… porque no cambió de opinión y lo que dijo será.

Se dice que el conquistador Napoleón acuñó el refrán “vísteme despacio que estoy apurado”, y tiene una lógica que parece contradictoria, pero ¡qué difícil es acelerar los tiempos y tener buenos resultados!

Generalmente nuestra intención es huir de la tristeza, escondernos de la soledad, escapar de los problemas, y no quiero decir que hay que estacionarse indefinidamente en los tiempos malos, pero si no somos capaces de cambiar nuestra mirada, aceptar las circunstancias y creer en los tiempos de Dios, entonces asimilamos los desiertos como la única posibilidad de vida.

Tenemos que aprender a vivir más lento también para saber asimilar la victoria.

Sé por experiencia propia que hay temporadas muy oscuras, pero también es mi realidad que “hay un bien de Dios para cada tiempo, problema, duelo, pérdida, angustia… aunque la espera duela”

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8: 35-39 RV 1960

Te dejo este párrafo tan conocido como pocas veces vivido…

Ruth O. Herrera