―Quitad la piedra —ordenó Jesús. Marta, la hermana del difunto, objetó: ―Señor, ya debe de oler mal, pues lleva cuatro días allí. ― ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —contestó Jesús. Juan
Juan 11: 39-40 NVI (Castilian)
(Énfasis del autor)
Marta objetó, desconfió, dudó, vio lo que se podía ver… una tumba. Lo que creo es que Marta creía realmente en Jesús, pero no tanto en lo que le dijo a ella personalmente.
Yo creo que Jesús sana, pero al orar por mis amados me asalta la duda. Y muy posiblemente sea porque, de alguna manera, el miedo, la angustia que provoca amar, compite demasiado con mi fe.
Escuché un diálogo, en una película muy conocida, que me dejó pensando y en mí misma y en muchas charlas que tuve. La protagonista, frente a una nueva y buena posibilidad de vida, dudó en aceptarla y dijo: “Es más fácil creer en las cosas malas que en las buenas”.
Me sentí muy identificada y pensé en las veces que el mal pronóstico fue mi primera opción. Por eso, saber del dolor de Jesús me ayuda a entender su empatía conmigo, con vos, poniéndose en nuestro lugar y preparando una respuesta, una acción a tu favor. Porque Él se entristece con tu tristeza aun siendo el Señor de señores.
Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente. ―¿Dónde lo habéis puesto? —preguntó.―Ven a verlo, Señor —le respondieron.
Jesús lloró. ―¡Mirad cuánto lo quería! —dijeron los judíos.
Juan 11: 33-35 NVI (Castilian)
(Énfasis del autor)
Ahora era tiempo de experimentar algo más contundente desde la más profunda necesidad. Los que más lo conocían, sus amigos, lo conocerían aún más. Los que más lo amaban lo amarían aún más. Los que creían creerían todavía más. Era el tiempo de expresar y experimentar una nueva pasión.
Cuando más pedimos y más esperamos, cuando la crisis nos toca más de cerca y estamos en el lugar más bajo es que Jesús puede generar milagros especiales para nosotros, milagros con nombre y apellido.
Entonces Jesús le dijo: ―Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?
Juan 11: 25-26 NVI
(Énfasis del autor)
La voz contundente y firme del Maestro expresaba una realidad demasiado difícil de experimentar en medio del duelo, y su declaración estallaría en el corazón de aquellas hermanas. Quizás alguien escuchó decir a Marta después de aquel día “yo creía que creía, pero ahora lo he visto… ahora creo lo que no creía totalmente”.
¿Necesitás hoy que la verdad de Cristo estalle en tu interior?
¿Realmente creés que lo imposible puede sucederte? No respondas … Es mejor tomar un tiempo para orar y pedirle al Espíritu Santo que aumente tu fe. Más y más.
Ruth O. Herrera
