Me cansé

Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí.

Juan 15.4 DHH

“Esta semana decidí dejar mi vida sedentaria atrás y retomar mi carrera en la gimnasia artística, que se estancó hace unos 20 años atrás. Entrené casi todos los días una hora, y hoy, cuando quise hacer la vertical, no me salió. Además, no se me marcaron los abdominales. Me cansé. El deporte es una estafa.”

¿Cómo reaccionarían si les dijera esto? No hace falta haber estudiado medicina ni ser entrenador para saber que estoy equivocada, que la cosa no funciona así. Cuatro o tres horas no sirven para arreglar 20 años de poca o casi nula actividad física y mala alimentación.

No se preocupen, en realidad estoy haciendo pilates y acumulo orgullosamente cinco meses de asistir a clases. Para mí, eso es un montón. Obviamente, no hay cambios visibles, pero sí puedo decir que hace rato no me duele la cabeza por las contracturas en la espalda y que me siento mucho mejor cuando voy a la clase que cuando no lo hago.

Lo que más rotundamente cambió fue mi actitud, lo cual está generando nuevos hábitos que algún día darán resultados más notorios. Mientras tanto, permanezco y confío en el proceso.

¿Por qué con la vida espiritual no se me hace tan automático, tan lógico el pensar así? ¿Por qué cada tanto se me acaba la paciencia o me gana la desesperanza y pienso que Dios se da por vencido conmigo? ¿Qué es lo que hace que ante una caída o un fracaso me sienta indigna y crea que la gracia es para otros, y no para mí?   

Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí.

Juan 15.4 DHH

Si ya probé que sola no puedo, y si Él me pide solamente que le crea y me quede cerca para transformarme con su amor paciente, ¿por qué soy yo la que pierde la paciencia y quiere el resultado ya?

Es que hay un proceso necesario. En algunos, es más rápido; en otros, lleva más tiempo. A algunos les da resultados más visibles, mientras que a otros nos trabaja por dentro. ¿Y? ¿Qué tiene eso? ¿No es lo lógico siendo que todos somos distintos, que provenimos de lugares y situaciones diferentes y, por ende, necesitamos diversas cosas?

Necesito repetirme esto: Que Él sigue unido a mí, que yo ya estoy limpia, que mi vida ya está dando frutos, que cada momento en que me acerco a Jesús ya es testimonio de su obra redentora; y que sólo permaneciendo y volviendo a Él cuando me aparte, es que daré más fruto y su obra será completada en mí.

 

Yan So