Cuando Jesús entró en casa de Pedro, vio a la suegra de este en cama con fiebre.
Él le tocó la mano y la fiebre se le quitó; luego ella se levantó y comenzó a servirle.
Mateo 8.14 (NVI)
Su lenguaje son los milagros. Lo cotidiano es santidad. El orden lo sigue. Él vino para traernos salvación, salud. Con firmeza lo declara:
yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10.10
El propósito de su vida es la nuestra. Jesús dejó los cielos y se hizo hombre para mostrar de manera concreta su amor, su interés, su pasión por nosotros. En cada uno de sus actos él nos dice “tu vida tiene mucho valor”.
Cuando nos visita una persona ponemos en orden algunos detalles de la casa, hay cosas que no queremos que se vean. La llegada de los íntimos nos interrumpe en la tarea, en la situación en que nos encontramos, incluso en muchas ocasiones se ponen manos a la obra y colaboran con las cosas que es necesario hacer ¿te suena esta situación?
Terminaba la reunión, todos salían de la sinagoga y podemos entender, por lo que dice la Biblia, Jesús almorzaba en la casa de Pedro. Ahí su suegra enferma y seguramente la esposa dedicada a la salud de su mamá. Podemos encontrar este relato en otros evangelios y lo que mencionan es que Jesús VIO a la suegra de Pedro enferma. La vida de esta familia no tenía escondites para el Maestro y esto es lo que permite su actuar.
Jesús detecta la necesidad y acude a ella. Para que todo sea posible Pedro tubo que animarse a invitar a Jesús a almorzar a su casa un día que quizá no estaba todo en orden, que la comida no estuviera del todo resuelta. Se tenían que ocupar de una señora enferma. “No es un día para visitas” diría en mi casa yo!! Y de eso se trata, QUE JESÚS NO SEA VISITA casual que no lo invitemos cuando ya todo está resuelto, que no esperemos a tener las cosas en orden para ser dignos de su presencia.
Cristo entra a la casa para acompañarnos en el proceso de ponerla en orden. Cristo murió para que no tengamos condena y poder ser aptos en Él. Cristo nos ama tal cual estamos y somos. Todos los días, no como visita sino como Dueño de la Casa. Darle ese lugar es una decisión que podés tomar hoy (si es que no la hiciste), y es una decisión que es necesario tomar todos los días, al decidir quien toma las riendas de los instantes más íntimos que forman las horas del día.
Carolina Parisi
