Misión y éxito

“Cuando estuve con ustedes por segunda vez les advertí, y ahora que estoy ausente se lo repito: Cuando vuelva a verlos, no seré indulgente con los que antes pecaron ni con ningún otro, ya que están exigiendo una prueba de que Cristo habla por medio de mí. Él no se muestra débil en su trato con ustedes, sino que ejerce su poder entre ustedes.”

 

“Pedimos a Dios que no hagan nada malo, no para demostrar mi éxito, sino para que hagan lo bueno, aunque parezca que nosotros hemos fracasado”. Pues nada podemos hacer contra la verdad, sino a favor de la verdad.  De hecho, nos alegramos cuando nosotros somos débiles y ustedes fuertes; y oramos a Dios para que los restaure plenamente. Por eso les escribo todo esto en mi ausencia, para que cuando vaya no tenga que ser severo en el uso de mi autoridad, la cual el Señor me ha dado para edificación y no para destrucción.”

2° Corintios 13: 2-3, 7-10 NVI

 

Otro gran hombre que se enfrentó a la falta de resultados en su ministerio. Pablo fue el apóstol por excelencia y, aun así, vio derrumbarse muchas veces su trabajo como resultado de la necedad de la iglesia. Su insistencia y perseverancia, más su duro carácter, obstinado e incansable, no se doblegaron ante una congregación débil y terca. 

Su misión y todo su desvelo estaban puestos en las congregaciones que había fundado. Desde el comienzo de su ministerio Pablo vivió y sufrió por los demás, influyó con el evangelio de la Gracia firme y contundentemente, pero aun así y a pesar de su tarea abnegada, la iglesia en Corinto no alcanzaba a vivir en el perdón y la libertad de Cristo. “…aunque parezca que nosotros hemos fracasado”. Me impacta esta frase por la profunda decepción que deja traslucir 

En su ardua tarea pensaba siempre comunitariamente, y a la vez, cuando formaba a un líder en particular, lo hacía para que lidere iglesias. Pablo era un formador con una visión amplia.

No podemos solo ocuparnos de nuestra casa y quedarnos tranquilos. Son tiempos en los que necesitamos aprender, no solo a considerarnos individualmente, sino también  de forma comunitaria. La sociedad, nuestra comunidad, barrio, amigos, vecinos, aquellos a quienes vemos circunstancialmente, son nuestro encargo personal y congregacional.  

¡Cuánta responsabilidad tiene la iglesia de preparar el camino para los que siguen! Sembrar hacia afuera y hacia adentro. Dejar legado. Dejar huellas, porque el desierto que muchos transitan se vuelve cada vez más áspero.

Nadie trabaja y sirve en el Reino para el fracaso, aunque a veces no vemos lo que esperamos.

Si en tu misión, liderazgo o ministerio, sufriste frustraciones, entregale hoy al Señor tus miedos y desconfianzas de seguir adelante o volver a la tarea. “Es parte del paquete…”. No hay resultados comprados ni victoria todo el tiempo. Es el proceso del aprendizaje, de conocer y conocerte, de aceptar y aceptarte.

Fracaso no significa que actuaste como un necio… Significa que: TU FE PUEDE CRECER.
Fracaso no significa falta de capacidad, sino que: TENÉS QUE HACER LAS COSAS DE DISTINTA MANERA.
Fracaso no significa que tengas que echarte atrás… Significa que: TENÉS QUE LUCHAR CON MAYOR AHÍNCO.

 

Ruth O. Herrera