No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.
Romanos 2: 12 DHH
Rebelate contra lo que está establecido y limitá tu fe, sos un hijo, una hija de Dios y podés mover montañas en el poder de Papá, no en tus propias fuerzas, tus propias habilidades. Los milagros no se provocan con armas carnales. No es por tu propio mérito ni porque lo merezcas, pero Dios lo puede hacer a través tuyo.
No dejes de poner las manos sobre un enfermo, ni de socorrer a una persona en crisis. Aunque sea simbólicamente podés mover montañas. Creé que Dios puede obrar a través tuyo, porque el Señor puede hacer cosas que ni imaginás.
Todos tenemos pecados y debilidades, cosas que no te hacen rendir el promedio delante de Él, por lo que no te animás a moverte en fe. Ponele fin a esa fortaleza, tomá las armas de Dios y declará: ¡Sí, Dios lo puede hacer conmigo!
En el nombre de Jesús poné las manos en el arado… Resolvé tus sentido de incompetencia diciéndole al Señor: “Te entrego mis defectos, te pido perdón por mis pecados, ahora quiero ser tu instrumento, voy a ir a bendecir donde me mandes…, yo sé que Vos podés correr las montañas a través mío”.
Pastor Hugo Herrera
Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.
Romanos 12: 2 TLA
(Énfasis del autor)
Rebelate contra tu resignación y el temor a fracasar en el intento de mover montañas. Cuanto más grande es el desafío mayor será el respaldo de Dios. Rebelate en contra de tus costumbres y las “seguridades” que se oponen a un nuevo nivel de búsqueda espiritual. No te dejes amoldar por las tendencias de la sociedad, ni vivas en la apariencia exterior que hoy se nos exige.
Al leer este pasaje me enfrento a mis propias expectativas, habilidades y debilidades, y sé que tengo que enfocarme únicamente en el obrar del Espíritu Santo.
Hoy lucho en mi interior para alcanzar lo nuevo que Papá quiera darme para renovar mi fe. Entonces no voy a aceptar porque sí lo que me digan los demás, voy a esperar en Dios lo que otros no creen. Si a mi alrededor hay voces de desconfianza y duda, voy a creer que mi Papá preparó para mí obras sobrenaturales de antemano.
Quiero renovarme y dejar lo que está atrás para descubrir las obras que Dios me preparó. Para manifestar a través mío los milagros, que si no refresco mi fe, nunca voy a ver.
Necesito una rebeldía que me desafíe. Una rebeldía que me comprometa. Una rebeldía que me saque de mi conformismo. Una rebeldía que se oponga a mi rutina espiritual.
Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder.
Romanos 6: 4 TLA
(Énfasis del autor)
Ruth O. Herrera
