…dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.
Lucas 9:59-62 (RV1960)
(Énfasis del autor)
Jesús solía caminar por los caminos y ver a los costados a los sembradores que surcaban la tierra para sembrar, era algo naturalmente visible, y ante el pedido de aquel seguidor, de “tomarse un tiempo para después seguirlo”, el Maestro usó esa imagen conocida para mostrarle la urgencia de aceptar lo nuevo aun si el cambio era drástico.
La imagen del sembrador con sus manos en el arado era clara. Cuando el campesino hacía su trabajo no podía distraerse, muy por el contrario, al mirar hacia adelante simultáneamente podía echar la semilla en puñados y al voleo. Así, además, mientras caminaba no tenía que agacharse para sembrarla. La mayor profundidad del surco favorecía la germinación de la semilla. Hacer lo contrario podía provocar que el surco se desviara y la tierra no se aprovechara al máximo. No dejaba de mirar adelante ni siquiera para ver dónde habían caído las semillas que había desparramado.
Jesús llamaba con carácter de urgente, pero más todavía Él proponía siempre aceptar lo nuevo y su intención siempre era provocar cambios… pecado por perdón, ataduras por libertad, enfermedad por sanidad. Y claramente la gente buscaba o seguia a Jesús por eso.
Su misión fue y es lo nuevo, los cambios. Vivir en Cristo es una aventura, es emocionante, riesgoso y productivo.
Esta consigna nos une y nos anima a seguir juntos y descubriendo lo nuevo que Papá tiene para su Casa: para vos, para tu red, para los PeKes, los jóvenes de UNIDOS, las familias… todos.
Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida
Romanos 6: 4 BLA
(Énfasis del autor)
Una iglesia dispuesta a renovar sus costumbres, rutinas y andar en novedad de vida es una comunidad que se deja capacitar y renovar por Dios para cambiar la realidad de una sociedad convulsionada con un claro mensaje de transformación y esperanza
Sea cual sea el lugar donde quieras y decidas servir y estar involucrado en La Casa del Padre, Jesús te pide que no mires atrás, que sigas su plan y su propuesta de renovación espiritual constante en unidad con tus hermanos.
Dios dijo: «Escúchame ahora, pueblo de Israel, mi fiel servidor y mi elegido. Yo soy Dios, tu creador; yo te formé desde antes que nacieras, y vengo en tu ayuda.» No tengas miedo, querido pueblo mío, tú eres mi fiel servidor, tú eres mi elegido. Yo haré que corra agua en el desierto y que broten arroyos en tierras secas. A tus descendientes les daré vida nueva y les enviaré mi bendición. Ellos crecerán como hierba bien regada, como árboles a la orilla del río. Unos dirán: “Yo pertenezco a Dios”; otros se darán cuenta de que son descendientes de Jacob, y se grabarán en la mano: “Yo soy propiedad de Dios”».
Isaías 44: 1-5. DHH
(Énfasis del autor)
Esta promesa te pertenece, le pertenece a la iglesia, a todo aquel que quiera apropiársela y vivirla, experimentando en cada etapa la “nueva vida”, y cada día creciendo como “hierba bien regada”, descubriendo nuevas promesas cumplidas en Cristo.
Pondré mi espíritu en ustedes, y así haré que obedezcan todos mis mandamientos. Entonces vivirán en la tierra que les di a sus antepasados, y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Ezequiel 36: 27-28 TLA
Ruth O. Herrera
