«Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado; te había destinado a ser profeta de las naciones.»
Jeremías 1:5
Dios tiene un diseño para vos y una mirada clara de tu vida. Sus pensamientos son más importantes que lo que otros piensen y el supuesto camino que vos creés que debés seguir. Tiene un plan y diseño de Dios para tu vida, que sobrepasa hasta tus mejores ambiciones.
Le contesté: —Dios todopoderoso, yo no sé hablar en público, y todavía soy muy joven. Pero Dios me tocó los labios y me dijo: —No digas que eres muy joven. A partir de este momento tú hablarás por mí. Irás a donde yo te mande, y dirás todo lo que yo te diga. No tengas miedo, que yo estaré a tu lado para cuidarte. Desde hoy tendrás poder sobre reinos y naciones, para destruir o derribar, pero también para levantar y reconstruir.
Jeremías 1: 6-10 (TLA)
Al leer el libro del profeta Jeremías descubrimos con claridad que Dios no improvisa, Él tenía una idea definida para la vida de aquel jovencito, aunque él pensara mal de sí mismo y creyendo que era incapaz de servir para algo especial. Pero Dios le prometió un lugar de autoridad y lo desafió a través de una imagen que conocía y le era familiar, el almendro.
“Luego Dios me hizo dos preguntas: —Jeremías, dime, ¿qué ves? Yo le respondí: —Veo la rama de un almendro. Sus frutos son los primeros en madurar.”
Si alguna vez viste florecer esta planta seguramente disfrutaste su exquisita belleza, delicadeza y dulce aroma. Y la verdad que muchas veces que nos vemos a nosotros mismos, dudaríamos mucho en vernos reflejados en una imagen tan hermosa.
El llamado a su oficio fue muy temprano en la vida de Jeremías, y de un alcance mayor porque no lo sería solo para los judíos. Debía entonces tener dos cosas muy claras en su pensamiento, primero que Dios tenía el poder y la autoridad para cumplir Sus planes en él, y segundo, debía confiar en sí mismo porque le creía a Dios.
Seas joven o adulto, cualquiera sea la condición física o económica que tenés sigue vigente el diseño de Dios para tu vida. La única barrera que lo puede impedir sos vos. Por eso es más importante y necesario ver primero a Papá, buscar en su Palabra, desear Su presencia y disfrutar la obra del Espíritu, antes de vernos en nuestro propio espejo. Muchas veces, cuando cambiamos este orden terminamos frustrados y detenidos, o confundimos Sus deseos con los nuestros.
Dios no te quiere un robot, al contrario, sus planes son desafiantes y a veces complejos si no estamos aferrados a Su corazón.
Papá te quiere dar una vida plena, llena de sanas ambiciones, desea compartir su plan y ensamblarlo en los tuyos, quiere que te veas a través de Él mismo.
Jeremías aceptó el reto y fue un profeta destacado. Se lo conoce como el «profeta llorón», y llegó a ser de los principales profetas en la historia hebrea. Según la tradición judía, escribió el Libro de Jeremías, los Libros de los Reyes y el Libro de Lamentaciones, y trascendió los siglos porque aceptó el desafío de cambiar su opinión de él mismo.
Tu desafío y el mío es encontrar el equilibrio en nuestras opiniones, deseos y visión. Desarrollar fuertes convicciones en nuestra fe, creerle a Jesús antes que a los demás, y lograr aferrarnos al plan de Dios… persistir va a ser una bendición aun contra viento y marea.
Entonces dijo así el Señor: Si vuelves, yo te restauraré, en mí presencia estarás; si apartas lo precioso de lo vil, serás mi portavoz. Que se vuelvan ellos a ti, pero tú no te vuelvas a ellos. Y te pondré para este pueblo por muralla de bronce inexpugnable; lucharán contra ti, pero no te vencerán, porque contigo estoy yo para salvarte y librarte —declara el Señor. Te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la garra de los violentos.
Jeremías 15:21 (LABLA)
No mires solo que ves… hay muchísimo más a través de Su mirada.
Ruth O. Herrera
