También han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo’. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo
Mateo 5: 43-45a DHH
(Énfasis del autor)
Jesús revolucionó el concepto de perdón al llamar a la gente a perdonar incluso a los enemigos. No se trata solo de evitar el rencor, sino de actuar en amor hacia quienes nos han hecho daño. La multitud estaba atenta, escuchaba a un Maestro impartir sabiduría a cientos. Pero cuando llegó a este punto de la charla me imagino que muchos habrán murmurado con mala cara: “Vinimos a escuchar algo bueno…. Pero esto es inaudito. Va en contra de la ley”. Me imagino que más de una persona habrá dudado de lo que decía… ¿Se habrá levantado alguien diciendo enojado: “No quiero escuchar esto”?
Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo. Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen! De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual.
Mateo 5: 43-45 NTV
(Énfasis del autor)
Pero Jesús agrega una verdad que a todos nos confronta con la igualdad de condiciones. Dios lo hace, conoce lo más profundo del ser humano y aun así sigue dando oportunidades. La medida de culpabilidad y la oportunidad de ser perdonados es igual para todos.
Mientras nadie me ofenda o me defraude, esta ley del Reino de los Cielos no me afecta… pero si me ofenden, si lastiman a quienes amo, si me defraudan en mi confianza o en algo material, esta nueva ley me pone contra la espada y la pared, me confronta con mi fe y mis decisiones.
Naturalmente, de manera instintiva o humanamente, hay una gran diferencia entre perdonar a alguien medianamente cercano que a un opositor, quién está en nuestra contra y piensa diferente… ¿Te pasó alguna vez?
Como cristianos asumimos que no tenemos enemigos… somos demasiado buenos para eso. Pero si lo pensamos mejor…
Enemigos, examigos, gente que alejamos por nos poder relacionarnos, a los que preferimos “tener lejos”. Conflictos que todavía viven en nuestro interior y a veces “nos persiguen”.
Hoy te propongo hacer memoria de las personas que a través de los años elegiste mantener a distancia y por qué.
(…) pidan en sus oraciones por los que los persiguen… los que fueron difíciles de soportar
Ser hijos de Dios nos da, por el Espíritu Santo, el poder perdonar cuando buscamos su ayuda y fortaleza. Tenemos la ayuda y el respaldo divino.
Ruth O. Herrera
