¡El desierto florecerá y la tierra seca dará fruto! Todo el mundo se alegrará porque Dios le dará al desierto la belleza del monte del Líbano, la fertilidad del monte Carmelo y la hermosura del valle de Sarón.
Fortalezcan a los débiles, den fuerza a los cansados, y digan a los tímidos: “¡Anímense, no tengan miedo! Dios vendrá a salvarlos, y a castigar a sus enemigos”.
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; los que no pueden andar saltarán como venados, y los que no pueden hablar gritarán de alegría. En medio del árido desierto
brotará agua en abundancia; en medio de la tierra seca habrá muchos lagos y manantiales; crecerán cañas y juncos donde ahora habitan los chacales, en pleno desierto habrá un sendero al que llamarán “Camino Sagrado”.
Isaías 35: 1- 8 TLA
(Énfasis del autor)
Quiero ver y experimentar esta promesa, quiero ser parte del pueblo redimido que camine por un camino sagrado.
El monte del Líbano, El monte Carmelo y el valle de Sarón eran los lugares más hermosos de Israel, y Dios promete embellecer nuestro desierto y darnos tiempos y espacios hermosos; pero hay una una demanda para disfrutarlo y es estar con los débiles, necesitados, los que sienten temor, animar a los cansados a seguir adelante … “Entonces…” esta palabra es condicionante.
Jesús también pone condiciones.
Cuando iban por el camino, alguien le dijo a Jesús: —Te seguiré a cualquier sitio que vayas.
Jesús le contestó: —Las zorras tienen sus cuevas, y las aves tienen nidos, pero yo, el Hijo del hombre, no tengo ni siquiera un sitio donde descansar. Después Jesús le dijo a otro: —¡Sígueme!
Pero él respondió: —Señor, primero déjame ir a enterrar a mi padre. Jesús le dijo: —Lo importante es que tú vayas ahora mismo a anunciar las buenas noticias del reino de Dios. ¡Deja que los muertos entierren a sus muertos! Luego vino otra persona y le dijo a Jesús: —Señor, quiero seguirte, pero primero déjame ir a despedirme de mi familia.
Jesús le dijo: —No se puede pertenecer al reino de Dios y hacer lo mismo que hace un mal campesino. Al que se pone a arar el terreno y vuelve la vista atrás, los surcos le salen torcidos.
Lucas 9:57-62 TLA
Sí son condiciones, pero no son dificiles para quién ama a Jesús. Hubo una fila de personas que querían seguirlo, pero Él pidió ser la prioridad.
Hoy sólo quiero animarte a que pienses en las condiciones que Jesús te pide de manera personal. ¿Cuáles son tus limitaciones? Quizas estás luchando, como yo, con decisiones que, aunque sencillas, todavía no tomamos. Por eso creo que considerar el resultado es muy importante…
Fortalezcan a los débiles, den valor a los cansados, digan a los tímidos: «¡Ánimo, no tengan miedo!¡Aquí está su Dios para salvarlos, y a sus enemigos los castigará como merecen!» Entonces…
No te limites por lo que todavía no le entregaste a Dios. Estamos terminando un año en el que Papá nos mostró su fidelidad y comprobamos que para los que lo aman siempre hay un bien.
Es tiempo de fortalecer, acompañar, animar, predicar, abrazar, escuchar, inteceder, consolar, bendecir, ser parte de la familia de Dios, “entonces…”
Ruth O. Herrera
