Yo sé todo lo que haces. He visto tu arduo trabajo y tu paciencia con perseverancia. Sé que no toleras a la gente malvada. Has puesto a prueba las pretensiones de esos que dicen ser apóstoles pero no lo son. Has descubierto que son mentirosos. Has sufrido por mi nombre con paciencia sin darte por vencido. »Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!
Apocalipsis 2: 2-4 NTV
Estamos llamados a ser luz del mundo y a hacer discípulos hasta lo último de la tierra. Pero, ¿alguna vez te preguntaste cuál es tu propia tierra?
Recuerdo que hace unos años una joven muy consagrada al Señor me dijo que tenía un llamado a predicar en China o Japón. Muy motivada y emocionada habló conmigo de su decisión… en aquel momento le pregunte qué estaba haciendo para ir en esa dirección, y si ya le había predicado a su tintorero; me miró y sonriendo me dijo: “no, nunca se me había ocurrido”. Su llamado era genuino, pero su visión tenía que ajustarse. Hoy, ya casada, sirve en una iglesia de miles de personas en una gran ciudad, pero nunca llegó ni a China ni a Japón.
Todos estamos llamados a ser luz y debemos entender la urgencia que el mundo tiene de conocer la verdad, descubrir nuestra propia tierra y a partir de ella expandirnos.
Primero tenés que ser misionero en tu propia familia, aun si pensás que tu misión es hacia afuera no quedás absuelto de que en tu familia seas luz y sal. Si en tu casa nadie se da cuenta de que vos sos un buen cristiano o una hija de Dios… algo tenés que cambiar…
Cuando Dios habla, en ese último libro de Apocalipsis, es evidente que no le da lo mismo el proceso de la iglesia de Éfeso. Dios le dice claramente: tenés que arrepentirte y hacer las primeras obras. No me digas: “Mañana si se dan las condiciones voy a cambiar”. No, no y no… Levantate y hacé las primeras obras, dice el Señor. Hoy, ahora, aunque sea un día de lluvia… el cambio es urgente.
Quizás esta mañana estés pensando: “Hoy es un día para mirar una peli”. “¿Para qué estaré leyendo esto? ¿No sería mejor quedarme los domingos en mi casa?
Es verdad que hay muchas y buenas opciones diferentes y maneras de vivir más tranquilos, independientes de las muchas actividades que te proponen el evangelio y la iglesia… pero ningún otro estilo de vida ni plan o proyecto puede darle mayor sentido a tu vida que el estar a pleno en la voluntad de Dios y seguir experimentando cada día “el primer amor”.
Estamos acostumbrados a nuestra vida cristiana, a nuestra rutina evangélica y nos acomodamos según nuestras posibilidades al programa de la iglesia, pero de ninguna manera esto debe superar el origen de nuestro llamado. Ninguna actividad puede ser más importante que el hacer “las primeras obras… las que Dios te preparó de antemano”. Y si te sumás al nuevo tiempo que esperamos de parte de Dios en La Casa del Padre, juntos veremos concretarse muchos sueños y objetivos. También vendrán nuevos desafíos.
Sí… Este es un nuevo tiempo y la oportunidad de ser pleno en la vida en Cristo que te pertenece. Él la ganó para vos y tu familia y también para la iglesia. Y si junto a ellos tenés la oportunidad de servir a Dios no la desestimes, nunca la dejes de lado. Esposos, padres, hijos, hermanos… no dejes de fomentar el servicio en tu familia para disfrutar la verdadera plenitud de Dios.
Pastores Ruth y Hugo Herrera
