Nuevos comienzos

Noé tenía seiscientos un años cuando las aguas se secaron. El primer día del primer mes de ese año, Noé quitó la cubierta del arca y vio que la tierra estaba seca.

Génesis 8:13 (NVI)

El domingo como primer día de la semana es cuando anunciamos lo que viene. Anunciamos que todo comienza otra vez, que todo puede ser diferente. La iglesia se levanta en fe en esa confesión que aunque no la haga consciente está haciendo, experimentando, viviendo.

El primer día de la semana puede ser clave para tu vida, se trata de decidir cómo vas a enfocarla, de qué manera vas a empezar a vivir el tiempo que viene, de qué manera vas a enfocarte, vas a organizarte, pero sobre todas las cosas este primer día podés levantar tus ojos al cielo, tal vez hace tiempo que no lo hacés, porque de ahí vendrá el socorro y de allí también vendrá la apertura de tus límites. Podés quedarte encerrado en vos mismo, pero puede ser que una mañana como esta tus límites se rompan, tu mente cambie, tu corazón sea distinto, tus emociones sanen.

Pastor Hugo Herrera

La historia del diluvio es muy conocida. El Señor decidió destruir todo lo que había sobre la faz de la tierra, pero antes de hacerlo le dijo a Noé que él y su familia se iban a salvar y le dio instrucciones detalladas para prepararse con anticipación.

El patriarca decidió enfocarse en lo que Dios le había dicho. No fue fácil, para todos los demás la vida transcurría normalmente, mientras él, durante muchos años construía un barco gigante en tierra seca.

De pronto el Señor le ordenó entrar al arca junto a los suyos y todas las parejas de distintas especies animales que le había indicado conservar y…vino el diluvio. Este hombre no era marino, así que puedo imaginar los temores e incertidumbre que atravesó cuando la embarcación comenzó a moverse… no sabía hacia dónde se dirigía, cuándo iba a finalizar la travesía y si algún día podría hacer pie y volver a pisar tierra firme. Solo de una cosa podía estar seguro, el Creador había hecho pacto con él y a eso se aferraba con todo su ser.

Este es el relato de Noé y su familia. Noé era un hombre justo, la única persona intachable que vivía en la tierra en ese tiempo, y anduvo en íntima comunión con Dios.

Génesis 6:9 (NTV)

Una etapa estaba terminando y Noé se mantuvo a flote mientras las aguas cubrían toda la tierra.

Aunque por largo tiempo estuvo encerrado, hubo un momento oportuno, un primer día en el que quitó la cubierta del arca, vio que la tierra ya estaba seca y ellos podían descender de la embarcación y comenzar de nuevo.

Muchas veces es difícil creer que todo puede comenzar de nuevo y ser diferente. Pero ya en el primer libro de la Biblia Dios hizo un pacto con un hombre que, aunque imperfecto, fue fiel y obediente en medio de toda una generación que marchaba en dirección opuesta a los mandatos divinos.

Ese primer día, cuando las aguas se secaron, fue para Noé el tiempo de nuevos comienzos. Tenía la oportunidad de empezar de nuevo. Miró hacia arriba y vio un arco de colores como señal del pacto perpetuo que Su Creador había establecido con él y sus descendientes.

¿Y vos? El Señor quiere que en tu calendario resaltes un primer día en el que decidís enfocarte, quitar la cubierta que te resguarda pero también te limita y salir a tierra seca.

Dios anuncia un tiempo nuevo, aunque todavía no puedas ver nada más que pequeños atisbos a tu alrededor.

Mónica Lemos