Opiniones

Él se deleitará en el temor del Señor; no juzgará según las apariencias, ni decidirá por lo que oiga decir, sino que juzgará con justicia a los desvalidos, y dará un fallo justo    en favor de los pobres de la tierra.

Isaías 11: 3-4 (NVI)

Esta Palabra es determinante, definitiva, y súper directiva: “No juzgará solo por lo que ve”.

No juzga ni sentencia por la apariencia ni se funda en rumores, o.… por lo que otros digan, o sea, no se engancha en chismes, prejuicios o grietas.

El profeta declara algo de suma importancia, la esencia de la Gracia: “Hay oportunidad para el injusto”. Seguramente el Rey da una posibilidad que nosotros ni siquiera consideramos.  Su poder y sabiduría exceden los conceptos partidarios y humanos.

La verdad creo que si no conociera el amor que Dios tiene por mí sabiendo quien soy realmente y cuánto me perdona, no podría siquiera ver a otros sin “hacer cuentas”. Conocer su Gracia y anhelarla cada día es lo que me permite ver con ojos compasivos, y muchas veces cambiar de rumbo mis opiniones.

No hace tantos años que aprendí y asimilé en carne propia que mi visión y enfoque en la vida no tiene para otros el mismo valor que tiene para mí. Que cada cual saca sus propias conclusiones y que cada vida se construye por los buenos y malos momentos que dejan cicatrices y formas de pensar, actuar y resolver, únicas.

Generalmente creemos que nuestra manera de ver la vida está sobrevaluada. Pero como el dicho popular expresa: dónde hay 3 argentinos… hay 4 opiniones”. Suena gracioso, pero llega a dividir familias, amigos e iglesias.

Puedo decir sinceramente que no siempre el amor de Dios en mi corazón me ayudó a estar dispuesta, quiero entender a otros desde mi propia postura y no es así. Muchas veces viví equivocada, hasta que finalmente cedí al amor de Dios. 

La Palabra dice que siempre hay oportunidad para quien reconozca su necesidad de Dios y lo acepte, no hay maldad ni perversidad que no puedan ser vencidas por Su Gracia… hasta en mi vida y la tuya.

Somos quienes conocemos Su Gracia por lo tanto responsables de que todo aquel que necesite ayuda la reciba y quien no conozca a Cristo pueda conocer su amor, el que excede a todo conocimiento, identidad, nacionalidad, y que puede con Su poder cambiar su vacío en la abundancia del Reino. Sin tratar de “cambiar al otro”, sino dejando esa tarea al especialista, el Espíritu Santo.

El profeta abrió su boca hablando de cómo iba a reinar el Señor en nuestra vida. 

“Desde la creación el hombre vivió el desequilibrio más grande que el ser humano puede tener, su energía vital, la que es dada por Dios se desarmonizó, para decirlo en términos muy modernos, se desequilibró, por eso el drama del Edén es el drama que vivimos hoy. 

Nosotros a menudo nos desequilibramos en todos los órdenes de nuestra vida, en las comidas, porque tomamos demasiados medicamentos, no siempre logramos tener relaciones estables, no tomamos buenas decisiones… Siempre la vida tiende a generarnos conflictos, y constantemente estamos saliendo del paso, tratando de solucionarlos.

El Señor siempre está con Su mano extendida, dispuesto, es Rey pero es cercano, es juez pero es misericordioso y aunque con un soplo puede hacer morir al malvado le da oportunidad para que se arrepienta y pueda vivir una vida diferente. ”.

Pastor Hugo Herrera

¿Cómo es en general tu manera de ver y relacionarte con los demás? ¿Sos una persona de prejuicios? Con tantos cambios de ideales, costumbres, formas e identidades todos somos un poco prejuiciosos, estemos del lado que estemos, seamos ortodoxos o liberales. Suele suceder con facilidad que lo que decimos es juzgado antes que entendido, por eso esta descripción que Isaías hace del Mesías tiene tanta contundencia y actualidad…

Creo que la mejor manera de acercarnos a otros es poniéndonos primero frente al Señor y buscando andar en su Gracia.  Siendo “imitadores de Cristo”, y sobre todo recordando de todo lo que Él ve de nosotros y nos sigue amando y transformando…

                                                  Ruth O. Herrera