Oración

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;

Colosenses 1: 9-11 (RVR60)
(Énfasis del autor)

A veces alguien te pide que ores por su vida y no te da detalles. ¿Qué hacés entonces? Cada uno tendrá una respuesta diferente. Yo suelo pedir que el Señor bendiga a esa persona en todas las áreas. Me digo: “no puedo ser más específica, no tengo información”.

No sé cuál es tu experiencia. ¿Alguna vez te preguntaste cómo orar cuando no sabés qué necesita el otro? Seguramente seas más espiritual y le preguntes al Señor qué pedir y cómo hacerlo. Yo opto por el camino más seguro y fácil. Nunca me voy a equivocar si pido bendición.

Sin embargo hoy, mientras estoy escribiendo esta semana de devocionales, de pronto vino a mi mente una palabra rara, que nunca uso: longanimidad. De inmediato busqué su significado y luego algún texto donde apareciera.

El Diccionario de la Lengua Española define longanimidad como grandeza y constancia de ánimo en las adversidades.

El texto bíblico lo escribe Pablo a la iglesia de Colosas: una comunidad a la que reconoce por su fe en Cristo, su fidelidad, su amor entre los hermanos, donde el evangelio da fruto y hay amor en el Espíritu. ¡Son preciosos! ¿No te gustaría que alguien como Pablo hable así de tu congregación?

Ahora, con este antecedente es difícil predecir cómo va a orar por ellos. A mí, por lo menos, no se me ocurrirían muchas ideas. Al apóstol sí. Y comienza a dar detalles. Te invito a que vuelvas a leer el texto y te detengas en lo resaltado en negrita…

Cuando una iglesia tiene todas esas virtudes, es lógico que tarde o temprano vengan adversidades (llegan igual aunque la comunidad no esté tan floreciente) aun las propias de ser fieles al evangelio. Por eso tienen que estar preparados, fortalecidos con todo poder para expresar grandeza y constancia de ánimo en los malos momentos.

Como congregación estamos entrando en un tiempo nuevo. En los devocionales de la semana pasada fuimos desafiados a buscar un compañero de oración y a integrarnos a los distintos espacios de oración e intercesión que están activos.

¿Qué te parece si hacés tuya la oración de Pablo y la declarás sobre vos, tu compañero de oración y la comunidad toda? Ya está escrita. Podés comenzar por decirla en voz alta.

 

Mónica Lemos