Pasión

Allí donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

Mateo 6:21 RV60

Hay muchas cosas en la vida en las cuales depositar nuestra pasión, pero para poner nuestra pasión en algo e invertir parte de la vida uno tiene que tener confianza en eso. 

En una sociedad, un matrimonio, una amistad, o cualquier relación interpersonal, no puede tener éxito si hay desconfianza. Nunca una sociedad de cualquier tipo puede prosperar si está basada en la duda. 

Por eso es tan importante conocer realmente quién es Dios, su carácter, sus atributos, su esencia y así poder edificar una relación de confianza absoluta en Él. Una sociedad basada en el conocimiento y el amor.

Con el reino de Dios pasa lo mismo que con un tesoro escondido en un terreno. Cuando alguien lo encuentra, lo vuelve a esconder; y después va muy alegre a vender todo lo que tiene para comprar el terreno y quedarse con el tesoro.

Mateo 13: 44 TLA

El Señor quiere invirtamos a una vida plena de la misma manera que aquel que descubrió un tesoro y vendió todo lo que tenía para comprar ese terreno porque valoró la riqueza que había en esa tierra, y dejó de lado todas las demás cosas. Creyó que su vida sería mejor al tomar esa decisión, se apasionó por lograrlo. Así nuestra pasión por Dios se edifica al creer…

El apóstol Pablo creyó, cambió su propia pasión por la pasión de seguir a Cristo. Llegó a declarar que fuera del Señor todo en su vida era secundario, así de fuerte lo escribió: “todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en Él”.  ¡Tremenda declaración!

Seguramente si el Señor viniera de improviso nos encontraría envueltos en nuestras preocupaciones, pensamientos y atados a metas que no son las metas que Él nos dio.

La pasión por Dios cambia nuestra mente, nuestros valores y metas. Transforma la visión, y el valor que nos damos a nosotros mismos se transforma, lo inmediato cambia por lo importante…y tenemos nuevas prioridades.

Él valora su creación y valora a aquel que un día decidió firmemente por Él. Dios tiene a sus redimidos, tiene en sus brazos a quienes son salvos, son su propio pueblo, un ejército de gente que va a modificar realidades, en tanto y en cuanto el tesoro de esa gente sea el Señor Jesucristo

Es la paradoja de perder para encontrar, de dar para recibir, ser esclavo para ser libre. Prioridades que son locura para quien no ama a Cristo. La pasión por ser un discípulo íntegro, comprometido y arriesgado por el Reino de los Cielos.

Dejar lo que nos desenfoca e invertir la vida para el Señor es tener la vida misma del Señor. Esto se traduce también en servir a otros. Cuando invertís la vida por los demás hay menos neurosis, menos depresión, menos enfermedades y como alguna vez dijimos: es posible que te mueras de viejo y no de algo. 

Encontrar el sentido de la vida en Cristo es descubrir el servicio a los demás y dar cada día la vida por otros. De todas las maneras posibles, considerando a los otros como la causa por la que Jesús dio su propia vida. Porque es dando como se recibe… muriendo como se nace

Pastores Hugo y Ruth Herrera