Pensar

(…) Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.

Filipenses 4:8 b NTV 

La versión Reina Valera dice: “En esto pensad”.  Pablo aconseja algo sencillo, pero a la vez nada fácil: “seleccionar” nuestros pensamientos. Considerando que a veces incluso nos resulta complejo seleccionar nuestras palabras, imaginar que podemos escoger qué pensar parece una tarea imposible…

¿Y cómo hacemos para domar nuestros pensamientos? No tengo una respuesta, pero el Espíritu Santo sí. 

“Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida». Proverbios 4: 23 PDT

Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida. Proverbios 4: 23 TLA

Sencillo leerlo, no muy fácil practicarlo. Pero tenemos la responsabilidad espiritual de elegir qué habita en nuestra mente, con qué la alimentamos, en qué pensamiento nos estacionamos. Pablo no dice “esto sentirán”, sino que dice “esto pensad”. Es una decisión. 

En la Biblia, el pensamiento no es algo pasivo. Es un terreno de batalla. Proverbios 23:7 declara: “pues como piensa dentro de sí, así es”.

Nuestros pensamientos moldean nuestra percepción, nuestras emociones y nuestras decisiones. Si alimentamos pensamientos de temor, viviremos inquietos. Si alimentamos pensamientos de ofensa, viviremos tensos. Si alimentamos pensamientos de comparación, viviremos inseguros. Pero si elegimos pensar en lo verdadero, lo justo, lo puro y lo amable, nuestra alma comienza a descansar. 

La estabilidad, la tranquilidad, no son estados emocionales espontáneos. Son el fruto de una mente alineada con la verdad de Dios. 

“Encomienda al Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados”. Proverbios 16:3 RVC 

Pablo nos habla entonces de una acción intencional. “Seleccionar” pensamientos es posible si llevamos nuestra mente voluntariamente a la semejanza de la mente de Cristo. 

Ejercitá tus pensamientos llenando tu mente y tu vida de La Palabra, buscando esos párrafos que contrarrestan lo que no te ayuda. Leer y releer hasta que se impregne en tu mente es un buen ejercicio…

 

Ruth O. Herrera