Personas de integridad

Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.

Colosenses 3:23 TLA

Esta es la clave para ser personas de integridad… Vivir cada día y actuar cada minuto decididos a servir y agradar a Dios como prioridad.

Puede ser más o menos fácil engañar y negociar nuestra integridad con nuestro entorno, pero si en cada acto, en cada palabra, cada día vivimos para andar como Jesús anduvo podemos cosechar bendiciones que ni pensamos.

“Un carpintero con años de experiencia, estaba listo para jubilarse. Le comunicó a su contratista sus planes de dejar el negocio de la construcción de viviendas para vivir una vida de jubilado más tranquila con su esposa y su familia.

El contratista se sintió un poco molesto porque su carpintero bueno y experimentado dejaba el trabajo, pero después de pensarlo le pidió al carpintero que le construyera solo una casa más.

El carpintero se puso de acuerdo con el contratista, pero dentro suyo no tenía la predisposición necesaria y como resultado no hizo el  trabajo como solía hacerlo.

Recurrió a mano de obra de mala calidad y utilizó materiales menos trabajosos pero de calidad inferior. Trató de invertir el menor tiempo posible para construir la última casa de su carrera.

Y lamentablemente fue una forma desafortunada de poner fin al prestigio que con muchos años y esfuerzo había ganado.

Cuando el carpintero terminó la casa el empleador vino a inspeccionarla, pero para su asombro ni siquiera entró y miró alrededor de la casa y justo antes de dar su opinión le entregó la llave de la puerta principal al carpintero y con una gran sonrisa le dijo: “Esta es tu casa, es mi regalo por tantos años de excelencia…”

 Esto fue una gran sorpresa para el carpintero. Aunque se suponía que iba a ser una buena sorpresa, no se sentía bien ya que sentía una profunda vergüenza y en silencio aceptó el regalo sin confesar la verdad. No podía dejar de pensar: “Si solo hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, lo habría hecho todo de la mejor forma”.

Así que a pesar de ser un gran profesional tuvo que vivir el resto de su vida en una casa de construcción mediocre y materiales de segunda.”

Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes

Lucas 6:31 DHH

Este versículo es tan claro que no podemos desestimarlo o buscar interpretación. Es muy fácil actuar diferente según quien tenemos por delante y no valorar a todos con la misma vara.

Es lógico que a quienes amamos y son más cercanos los tratamos, ayudamos, escuchamos, y nos relacionamos con un interés mayor. Y no está mal si nuestra medida no cambia  deliberadamente para con los demás.

 Hace pocos días en la fiesta  de los PeKes, los personajes de “Las Herramientas” enseñaron con absolutamente sencillez esta “regla de oro” basada en este versículo tan desafiante.

Muchas veces tenemos la conciencia adormecida o la sensibilidad cauterizada ante la responsabilidad que tenemos como cristianos de ser íntegros…”siempre”. De ser equitativos y ser de la misma fibra en todos los ámbitos en que nos movemos. Personas de una sola pieza, confiables y que transmitan seguridad.

El carpintero de la historia por su falta de integridad frustró su propia bendición.

 En estos tiempos podemos, por mantener la palabra, ser el blanco de críticas, enojos, y disconformidad porque ser íntegros puede tener un costo emocional y hasta material muy importante.

Pero sin duda en los tiempos que corren, pensar primero en el otro antes que sí mismo, manifiesta y desata el Reino de Dios en la tierra.

Somos quienes deben dar a conocer a través de  acciones la revolucionaria manera de vivir que agrada a Dios y  así plantar la bandera de Cristo. 

Ruth O. Herrera