Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.
2° Corintios 5:17 DHH
(Énfasis del autor)
Si hablamos de “carácter” el diccionario define: “Conjunto de reacciones y hábitos de comportamiento que se han adquirido durante la vida y dan el modo de ser individual”. Y sin dudar podemos decir que es de lo más difícil de modelar y sujetar en nuestra vida.
Muchas veces, de forma imprevista, vemos aflorar nuestra vieja naturaleza en nuestros impulsos y actitudes, eso con lo que batallamos constantemente. El desbordado carácter quiere salir a flote para decir cosas de las cuales muchas veces nos arrepentiremos.
Lo penoso es que al hablar hiriendo y menospreciando, no solo dañamos al otro, sino que nosotros también resultamos perjudicados, y por lo general, más que los demás.
No dominar nuestro carácter irritable, nos aleja de los demás y hasta puede marginarnos.
La Biblia dice que en Cristo somos nuevas criaturas, y claramente nos enseña que el fruto del Espíritu nos pertenece y capacita. En ese sentido Dios nos ha dotado con “Dominio Propio”, pero no siempre lo desarrollamos.
Dios hizo su parte al darnos herramientas para formar nuestro carácter, pero no depende solo de eso, sino de la combinación de su obra y nuestra obediencia y sumisión a su voluntad.
Ahora bien, decirlo es fácil, pero hacerlo o vivirlo es un desafío de todos los días, y exige examinarnos y chequear nuestra manera de relacionarnos con los otros.
Desarrollar nuestro carácter en Cristo depende de nuestra voluntad y obediencia, porque si bien el poder de Dios actúa en mí, yo necesito estar dispuesto y tomar decisiones que nadie puede tomar por mí.
Debemos ser capaces de apartar tiempos de reflexión y revisar nuestra manera de relacionarnos e identificar los “puntos débiles” de nuestro carácter para afianzar detenidamente cuánto dejamos fluir el Fruto del Espíritu. Es verdad que todos tenemos esos “puntos débiles” y que en ciertos momentos son indomables…
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Gálatas 5: 22-23 RV
Cuando el Espíritu Santo toma el control en nuestra comunión con Papá, encontramos en Él templanza, mansedumbre y dominio propio. Hoy me atrevo a dejarte esta pregunta: ¿Según la lista del pasaje de Gálatas 5 qué estas necesitando renovar en el Espíritu Santo?
Pensemos juntos esta semana y compartamos lo que la Biblia nos dice acerca del carácter del cristiano y en nuestro propio carácter y nuestra forma de actuar y de ser. Compartí con alguien tus propias ideas del tema y juntos dejen al Señor moldear, renovar y ministrar sus vidas.
Pero ahora tienen que dejar también todo esto: no se enojen, no busquen hacer el mal a otros, no ofendan a Dios ni insulten a sus semejantes, ni se mientan unos a otros, porque ustedes ya han dejado la vida de pecado y ahora viven de manera diferente. En realidad, ustedes son personas nuevas, que cada vez se parecen más a Dios, su creador, y cada vez lo conocen mejor
Colesenses 3:8-10 TLA
Ruth O. Herrera
