Plan por misión

Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.

 Isaías 55:9 NTV

Los caminos de Dios no siempre tienen sentido al principio. Pero siempre tienen propósito.

Respondiendo Simón, le dijo: —Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red.

Lucas 5: 5 RV

 

Como vimos ayer juntos, en esta oportunidad Pedro y sus amigos no solo no habían pescado nada, sino que además Jesús le pidió a Pedro su barca para usarla como plataforma ministerial. Una situación así no solo era incómoda, sino más bien era frustrante.

Cuando las cosas no salen como las planeamos y nos enfrentamos a la decisión de seguir y obedecer a Cristo, a veces nos toma minutos y otras veces mucho tiempo para pensar y resolver una decisión definitiva.  

Hacer las cosas a la manera de Dios…

Seguramente, como a todos, te habrá pasado que alguna vez sentiste que, por más que te esforzabas no lograbas alcanzar lo que te habías propuesto. Quizás sentís que perdiste el rumbo. Que tu esfuerzo no rinde. Que estás cansado de intentar.

Nadie puede darte garantía de no fracasar en tus planes, pero el Señor siempre tiene las mejores ideas y todos los recursos.

Jesús quiere darte algo más que un resultado. Quiere darte una misión.

La vida abundante no está en que todo salga perfecto, sino en vivir sujeto a su dirección. En saber que, cuando Jesús habla, todo puede cambiar. Y que tu vida puede ser de bendición para otros.

Te propongo que terminemos la senama con esta oración:

Señor Jesús, gracias porque siempre tenés una mejor idea que la mía. Perdoná mis frustraciones, mi cansancio y mi tendencia a rendirme.

 

Ruth O.Herrera