Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.
2° Timoteo 3:16 y 17 (NTV)
(Énfasis del autor)
El comienzo del capítulo 3 de la segunda carta que le escribe Pablo a Timoteo describe detalladamente el signo de los últimos tiempos. Si leemos con atención vemos un espejo perfecto de la realidad actual. Este párrafo podría aparecer en alguna revista de actualidad y lo consideraríamos como un análisis agudo y acertado de nuestros días.
Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos!
2 Timoteo 3:1-5 (NTV)
Sin duda alguna, atravesamos tiempos muy difíciles. Los filósofos se refieren a esta época como la era de la posverdad. De hecho, “posverdad” fue elegida como palabra del año por el Diccionario de Oxford en 2016.
Ahora bien, ¿Qué significa posverdad? Aunque el concepto es mucho más amplio, un filósofo inglés lo resume de forma simple en unas pocas frases:
“Mi opinión vale más que los hechos. Lo que importa es cómo me siento respecto de algo. Si no estás de acuerdo conmigo, me atacas a mí, no a mis ideas. Es terriblemente narcisista. Se trata de lograr articular una forma de ponerte en primera fila, lograr ser visto te convierte en una especie de celebridad. Esto ha sido empoderado por el hecho de que a través de las redes sociales todos pueden publicar su opinión. Solo es necesario tener acceso a un dispositivo electrónico”.
(Extraído y adaptado de bbc.com/mundo/noticias)
El enfoque de los devocionales esta semana está en la Escritura. Entonces ¿Por qué hablamos de posverdad? Precisamente porque la Escritura es la verdad revelada de Dios a los seres humanos. Y es imprescindible entender los tiempos que vivimos para poder cuestionar a la luz de la Palabra todas las ideas y propuestas que nos invaden diariamente. Hay una mezcla que puede ser muy dañina para los cristianos y se produce cuando tomamos partido por cualquier filosofía de moda y a eso le sumamos el desconocimiento de lo que dice la Escritura sobre ese tema en particular o sobre principios bíblicos que puedan moldear nuestro pensamiento para que sea acorde a lo que Dios quiere.
Hace unos días escuchaba a un predicador juvenil que decía en una entrevista “Mi llamado es a erradicar la pobreza bíblica. El analfabetismo bíblico es la gran pandemia en el mundo evangélico actual según la opinión de los misionólogos más importantes de este tiempo. Estamos desarmados frente a las nuevas ideologías, a estos aires de época. Y si no estamos anclados en la Palabra de Dios no vamos a poder defender nuestra fe con mansedumbre.
Debemos volver a la centralidad de las Escrituras en nuestra vida cristiana, vista a través de los ojos de Jesús…”
Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: «Si ustedes permanecen en Mi palabra, verdaderamente son Mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres».
San Juan 8:31 y 32 (NBLA)
(Énfasis del autor)
Jesús es la Palabra hecha carne, hecha vida y solo cuando permanecemos en Su palabra podemos considerarnos sus aprendices y conocer la verdad. Es cierto que la verdad nos hace libres. Lo decimos muy a menudo, pero primero hay que conocerla y conocer la Palabra es conocer a Jesús. Al conocer realmente la Palabra que el Espíritu Santo hace realidad en nosotros seremos capaces de contraponerla a las ideas imperantes. La influencia externa será tamizada por ¡la Verdad! Y seremos libres para pensar y actuar conforme a nuestra fe en Cristo
