Plenitud cotidiana

Por eso me arrodillo para orar ante el Padre,  de quien toda familia en el cielo y en la tierra recibe su verdadero nombre.  A él le pido que en su infinita grandeza les conceda a ustedes fortaleza interior a través del Espíritu.  Pido al Padre que Cristo viva en ustedes por la fe y que su amor sea la raíz y el cimiento de su vida.  Así podrán comprender con todo el pueblo santo de Dios cuán ancho y largo, cuán alto y profundo, es su amor.  El amor de Cristo es tan grande que supera todo conocimiento. Pero a pesar de eso, pido a Dios que lo puedan conocer, de manera que se llenen completamente de todo lo que Dios es.

Efesios 3: 14-19 PDT

(Énfasis del autor)

 

Si repentinamente te dicen que vas a cobrar una herencia millonaria seguramente estarías exultante de alegría, con fe en el futuro, planes y proyectos… y hasta con más facilidad sentirías la plenitud del Espíritu. Pero cuando los días son malos o no tan buenos, con problemas o necesidades, necesitás una actitud y disposición diferente para vivir la plenitud de Cristo y celebrar que se haya entregado por amor.

 

En la rutina y aceleración diaria somos más dependientes de lo tangible y natural que de las riquezas espirituales. Mientras estamos ocupados en el trabajo, estudio, familia, y todo tipo de quehaceres no estamos pendientes de lo que se mueve en lo espiritual. Por eso siempre podemos vivir y sentirnos ricos en Dios, pero hay momentos que vivimos pobremente.

 

¿Cómo podemos sostener la plenitud de Dios al enfrentar los problemas que combaten nuestra fe? ¿Cómo tener sus pensamientos dando lugar a la “mente de Cristo” activa las veinticuatro horas?

En el profundo conocimiento de quién es Dios. Como Padre, como sustentador, como sanador, como de quién dependemos en todo.

 

Me ayuda charlar de manera normal con Jesús, el saber que mantenía largas charlas con sus amigos mientras caminaban me inspira a hacer lo mismo. Y aunque hay momentos difíciles, en que Cristo parece estar lejano e imperceptible, traerlo a mi realidad me ayuda mucho.

 

Una y otra vez escuchaste la diferencia entre “conocer acerca de Dios” y “conocer a Dios”, y cuando estamos agobiados es el tiempo en que debemos disponernos a conocerlo a Él. Recordar las historias o pasajes de la Biblia en que Papá se dio a conocer.

 

Esta mañana en la charla matutina con mi mamá me dijo muy feliz a sus noventa y seis años… “Ya encontré a seis personas en la Biblia a las que Dios les habló directamente”. Me di cuenta de que el ejercicio de reencontrar a Dios y a su hijo Jesucristo nos acerca a la realidad de Su Presencia.

 

Sos invitado por Papá a que lo conozcas más y más, a vivir la experiencia de “renuevo” del Espíritu. Él tiene las soluciones para tus problemas más profundos en su inmensa riqueza, pero también comparte tu viaje al trabajo, las sobremesas en familia, los ratos de soledad y todos y cada uno de los momentos en que lleves tu mente cautiva a la mente de Cristo.

 

Dejá que el Espíritu Santo gobierne tu oración tanto como tu vida, y recibí esta Palabra que hoy Papá quiere recordarte: Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Josué 1: 5 RV 1960

 

Dios habló directamente con sus siervos en el Antiguo Pacto, pero hoy a través de Cristo vos y yo y todo aquel que quiera hablar y habitar en Su presencia tiene la puerta abierta

 

Por eso, de sus riquezas maravillosas mi Dios les dará, por medio de Jesucristo, todo lo que les haga falta.

Filipenses 4:19 TLA

 

Dios está enfocado en ayudarte a vivir en la forma que Él diseñó para vos, en su plenitud.  Seguirá insistiendo, hablándote, y buscándote. Tomá la iniciativa y disfrutá de ser su hijo. Papá no te dejará ni te abandonará, esa es la Gracia y no podés hacer nada para torcer su voluntad.

Dios quiere hablarte cada día y tenés que darle prioridad porque es muy probable que sea muy difícil mantener tu continuidad en su comunión. No pierdas la oportunidad de tener “plenitud cotidiana”

 

Ruth O. Herrera