…a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Efesios 3:17b-19 RV1960
(Énfasis del autor)
Pablo dice que si conocemos…tendremos “la plenitud de Dios”
…y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.
Efesios 3:17b-19 NVI
Hay una gran diferencia entre vivir en las riquezas de Dios y hacerlo en las riquezas del mundo, pues unas nos hacen ricos y las otras, muchas veces, nos hacen pobres.
Aun sin tener riquezas materiales podemos vivir como ricos, disfrutando no por lo que tenemos sino más bien por quienes somos… que también define lo que poseemos.
…y que el amor sea la raíz y el fundamento de sus vidas. Y que así puedan comprender con todo el pueblo santo cuán ancho, largo, alto y profundo es el amor de Cristo. Pido, pues, que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que lleguen a colmarse de la plenitud total de Dios.
Efesios 3:17b-19 DHH
Si no convivimos con alguien, no lo conocemos íntima y realmente; así tampoco disfrutamos de todo el amor de Papá si no somos inseparables de Él.
De esto habla Pablo en este pasaje: Conocer para obtener; identificar para adquirir; asimilar para disfrutar. “Llegar a colmarse de la plenitud de Dios, combatiendo la ignorancia”. Pero, ¿puede un cristiano ignorar el amor de Papá? En mi opinión sí. De alguna manera no ser absolutamente consciente porque no es fácil comprender lo incomprensible.
Me gusta usar distintas versiones de la Biblia porque me ayudan a profundizar los pasajes que a veces repito desde chica y de memoria y suele pasarme que pierdo la profundidad o la riqueza subterránea de lo que realmente expresa. “Arraigados, cimentados, con raíces, manteniéndose firmes”, plantados en el amor Dios para poder entender, comprender, experimentar, disfrutar… el indescriptible amor del Padre.
Un comentarista cita parte de este pasaje de la siguiente manera: “Pido a Dios que vuestras raíces y vuestros cimientos estén bien hondos en el amor, para que, con todo el pueblo consagrado a Dios, tengáis la necesaria vitalidad para captar plenamente el sentido de la anchura y la longitud y la profundidad y la altura del amor de Cristo, y experimentar el amor de Cristo, que es algo que sobrepasa todo conocimiento, para que os llenéis hasta el punto de alcanzar la plenitud de Dios mismo”.
Si predicamos a un Dios de amor abundante, debemos vivir en esa abundancia; si hablamos de un Cristo que da vida plena, tenemos que actuar en esa plenitud.
Nuestro desafío es conocer de tal manera a nuestro Dios que su abundancia sea la nuestra, que su inmenso e incomprensible amor defina nuestra vida. Lo que San Pablo llama “ser cartas escritas leídas por todos”
Dios el Creador, el eterno, el indescriptible es nuestro Padre, pero su paternidad es absolutamente distinta a nuestro concepto de paternidad porque en gran medida depende de nuestra experiencia y conocimiento de la imagen paternal que proyectaron en nuestra niñez y a lo largo de nuestra vida.
Es más importante “cómo” vivir, que “cuánto” vivir. Esto hace imprescindible nuestra comunión con Dios, de tal manera que la gente diga de nosotros: “esta persona actúa igual que lo que dice”.
Hoy martes, que tu oración sea: “Papá quiero conocer en profundidad lo incomprensible de tus riquezas”
Ruth O. Herrera
