Poder para vivir como Él quiere

Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere. Dios nos dio todo eso cuando nos hizo conocer a Jesucristo. Por medio de él, nos eligió para que seamos parte de su reino maravilloso.

2° Pedro 1. 3 (TLA)

 

¡Qué tema el del poder! Cuántas veces se desea solo para beneficio propio o, a lo sumo, de aquellos a quienes amamos.

Hay una película que refleja esta realidad en modo de comedia: cuenta la historia de un hombre que está frustrado con la vida que lleva y que desea poder para cambiar las cosas que le suceden. En nuestro país se conoció como Todopoderoso. Detrás de su argumento aparentemente pasatista y sus escenas graciosas se esconde una gran verdad. Cuando Dios le da poder, el protagonista lo utiliza mágicamente y para su propio beneficio, y lo único que logra con sus decisiones egoístas es desbaratar el sabio equilibrio que el Creador mantiene en la naturaleza… mientras él se beneficia, provoca desastres naturales en distintas partes del país, por ejemplo.

Si la viste, seguro te habrás reído un rato y, tal vez, te hayas visto reflejado en algunas de las escenas.

¿No te sentís ni un poquito identificado con el protagonista? No respondas tan rápido… Cuando la vi me divertí bastante, luego pensé que yo también había deseado poder para solucionar mis propios problemas o los de mi familia. El egoísmo es uno de los resultados de la caída y vive en nosotros. Si lo dejamos avanzar, llega un momento en que no hay demasiada diferencia entre los que creemos en Cristo y aquellos que no lo conocen.

 

Hoy se usa mucho la palabra “empatía”, seguramente la escuchás casi a diario, pero si mirás a tu alrededor podrás ver claramente que se practica muy poco. El individualismo extremo se filtra por cualquier huequito que dejemos abierto, aunque podamos justificarlo con muy buenas razones.

El único que siempre ejerció poder para beneficiar a otros fue Dios. Las Escrituras nos muestran desde el principio el gran despliegue de poder que Papá hizo durante los seis días (simbólicos) en los que creó todo lo que nos rodea.

 

Ese mismo poder lo demostró cuando sacó a un grupo de esclavos de un país muy poderoso, les regaló una tierra nueva y los convirtió en nación. Y, por último, envió a Cristo a la tierra. Allí, El Maestro reafirmó una y otra vez su decisión de manifestar su poder para bendecir a la gente. Esta fue una constante durante todo su ministerio. El poder de Jesús estaba indisolublemente unido a su profunda compasión por las necesidades de las personas a quienes él veía “desamparadas, como ovejas sin pastor”.

 

Pedro, que era judío y conocía perfectamente la historia de su pueblo, también había tenido el privilegio de ser uno de los doce que había caminado con el Señor y había visto Sus grandes demostraciones de poder. Por eso, muchos años más tarde les escribe a los cristianos para recordarles que nuestro Padre celestial utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos y, sobre todo, para que podamos vivir como a Él le agrada. ¿Cuándo sucedió esto? Cuando conocimos a Cristo.

 

Si estás en un tiempo en el que te parece difícil vivir la vida cristiana, recordá que ya has recibido todo el poder que necesitás para hacerlo. Solo tenés que creer que esta es tu realidad espiritual y permitir que ese poder fluya.

 

Mónica Lemos