¿Por qué no?

Poco después, los discípulos llamaron a Jesús aparte y le preguntaron: — ¿Por qué nosotros no pudimos sacar ese demonio?

Jesús les respondió: —Porque ustedes no confían en Dios. Les aseguro que si tuvieran una confianza tan pequeña como un grano de mostaza, podrían ordenarle a esta montaña que se moviera de su lugar, y los obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!

Mateo 17: 19 21 TLA 

No era extraño el discurso de Jesús, literalmente en el griego es como si hubiera dicho que por la pequeña fe de los discípulos, la montaña se pulverizaría o se desintegraría. Esta es una idea todavía más profunda del texto. Como que, si tuviéramos esa pequeña confianza y le dijéramos al obstáculo que se corra, y este se rompiera en mil pedazos. 

Nadie interpreta hoy que la montaña se correrá literalmente, sería un desastre ecológico, pero lo que sí es verdad es que delante tuyo hay una montaña de conflictos. Pueden ser relaciones que se han roto, padres que necesitan ser sanados, hermanos o amigos con problemas, y tenés que repetirte una y otra vez: “Nada me será imposible”. Ahora personalizalo, no solo nada es imposible para Dios, vos podés decir en fe: “Nada me será imposible”. 

Bernard Shaw, escritor de varios libros, dijo: “Tú ves las cosas como son y preguntas ¿Por qué?, más yo sueño con las cosas que nunca han sido y pregunto ¿Por qué no?”. 

Don Miguel de Unamuno decía: “Solamente el que intenta lo absurdo es capaz de lograr lo imposible”. 

Un constructor e ingeniero dijo: “Nada de lo que se ha construido o se levantó para tocar el cielo, se construyó sin que hubiera un ser, un hombre que soñaba que debería ser, un hombre que creía que podría ser y un hombre que determinó que tendría que ser”. 

La fe se alimenta, se fomenta, se fortalece. No sucede por “generación espontánea”, se decide y se sostiene descubriendo día a día a Dios y su naturaleza, conociendo lo que realmente nos enseña Su Palabra. Levantándose voluntariamente por sobre toda circunstancia: “puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe”.

La fe no es fe hasta que es puesta a prueba, y en el momento de desierto, deliberadamente decidimos arriesgarnos a creer y a esperar… esperanza contra esperanza. Es como caminar de espaldas en una calle desconocida y con los ojos cerrados, creyendo que quien nos guía nos dice la verdad. 

Entonces, creyendo en el poder de Dios, nosotros no vemos las cosas como son, sino como pueden llegar a ser. Vos podés preguntar, “¿por qué?” y yo te voy a preguntar “¿por qué no?”. 

Construyamos juntos una iglesia en la que NADA SEA IMPOSIBLE

 

 Pastores Ruth y Hugo Herrer