Les dije: Siembren ustedes justicia y recojan cosecha de amor. Preparen la tierra para un nuevo cultivo, porque es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y traiga lluvia de salvación sobre ustedes.

Oseas 10:12 DHH

(Énfasis del autor)

Una voz grita: Preparen al Señor un camino en el desierto, tracen para nuestro Dios una calzada recta en la región estéril. Rellenen todas las cañadas, allanen los cerros y las colinas, conviertan la región quebrada y montañosa en llanura completamente lisa.

 Isaías 40:3 y 4 DHH

(Énfasis del autor)

En octubre del 2019 un virus desconocido hizo su aparición sacudiendo a todo el mundo sin excepción. A partir de allí comenzaron grandes discusiones filosóficas, controversias, y hasta opiniones muy variadas sobre si era o no el fin de una era y qué nacería después. Más allá de las ideas que siguen dando vueltas, y las incertidumbres en temas varios que todavía están lejos de finalizar. Se abren nuevas posibilidades, que precisamente por ser nuevas todavía no podemos terminar de reconocer.

Estamos en tiempos de preparación…Los cristianos tenemos la oportunidad real de ser aquellos que “preparan la tierra para un nuevo cultivo” si reconocemos que como dice Oseas, es tiempo de buscar al Señor.

Esta semana los devocionales trataron de esterilidad, etapas de sequedad y de aridez, que probablemente todos, de alguna u otra manera, hemos experimentado y el Señor me recordó estos dos pasajes, el de Oseas y el de Isaías, los dos hablan de preparar.

En el primero es para algo, para que surja un nuevo cultivo; y en el otro es para Alguien, se nos pide trazar en medio del desierto, en la región estéril un camino al Señor.

Preparar: significa prevenir, disponer o hacer algo con alguna finalidad. (DLE/RAE) Prevenir quiere decir: Preparar, aparejar y disponer con anticipación lo necesario para un fin. (DLE/RAE)

Las dos ideas implican anticiparse, invertir tiempo. La característica común de la sociedad es que generalmente corre detrás de los acontecimientos, el verdadero liderazgo se anticipa. Tiene la capacidad no solamente de ver sino de concebir, preparar, diseñar…

 Hoy escuchamos y vemos a diario cambios en el lenguaje, ideologías feministas extremas y otras filosofías que irrumpen con fuerza, y que vienen gestándose desde hace décadas, ahora solo están saliendo a la luz.  

 En tiempos bíblicos también había diversas filosofías dando vueltas que muchas veces permeaban hasta al pueblo de Dios desviándolo del propósito que Él había planeado para ellos; pero también existían personas entregadas, que sumaban a su lucidez intelectual una profunda experiencia de fe y se anticipaban, marcaban la diferencia y corregían el rumbo redirigiendo a las personas hacia Dios.

 ¿Cuánto tiempo pasó desde que el profeta Isaías habló de preparar el camino hasta que nació Juan el Bautista? Más de 500 años, sin embargo, Mateo nos aclara que Juan era esa voz de la cual había hablado Isaías.

 Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea.  En su proclamación decía: «¡Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!» Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto.”»

Mateo 3:1-3 DHH

(Énfasis del autor)

La iglesia tiene la oportunidad de liderar este nacimiento de algo nuevo, si quiebra la esterilidad y prepara la tierra para un nuevo cultivo. Si persiste en buscar al Señor y le prepara el camino adecuado. Preparar el camino, limpiarlo, enderezarlo y allanarlo significa quitar todos los obstáculos y dejarlo en condiciones para que el Rey transite por él.  

Ahora, en medio del desierto, de la aridez y de lo escarpado de nuestras vidas, vos y yo que somos la iglesia, busquemos al Señor atentos al susurro del Espíritu para poder anticiparnos, trabajar la tierra hasta que quede lista para sembrar justicia y cosechar amor.

Hoy nos preparamos para ver la obra que Papá hará en nosotros, con nosotros y hacia los demás.

Solamente si entendemos y luego decidimos que este es nuestro tiempo de buscarlo de todo corazón podremos anticiparnos.

El Señor quiere que seamos fecundos, fructíferos, que podamos ser protagonistas del nacimiento de algo nuevo y mejor, acorde a Su plan y propósito eterno.

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