Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en todos los problemas. Por eso no tenemos ningún temor. Aunque la tierra se estremezca, y los montes se hundan en el fondo del mar aunque sus aguas bramen y se agiten, y los montes tiemblen ante su furia.
Salmo 46: 1-3 RVC
La fe es un salto al vacío, un salto hacia lo que aún no es, el salto que hace posible que lo que no es, sea.
Nacemos sin saber cómo se vive y morimos cuando ya no tenemos tiempo para vivir como aprendimos a hacerlo.
Los viejos damos consejos a los jovencitos y ellos nos miran con piedad, nos respetan, y nos bancan porque la verdad es que ellos, muchas veces, nos enseñan a nosotros.
Aun así no siempre pueden ver ni dimensionar la vida como quien tiene ya muchos años.
Pero sea cual sea tu tiempo, tu década y tu edad no dejes de prometerte vida, esperanza, sueños, expectativa, paciencia para no desesperar y fortaleza para aceptar.
No te sientas satisfecho, porque en lo cotidiano como en tu relación con Cristo, si te sentís completo, no buscás más…
No te conformes diciéndote que lo que alcanzan los demás no podrías lograrlo…
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Filipenses 4:13 RV 1960
A veces repetimos este texto como sinónimo de resignación y no de esperanza, como algo lejano, una frase sin contundencia ni convicción.
Este puede parecer un devocional convencional y con un contenido “correcto”… pero deseo de corazón que si hay atisbos de inseguridad, miedos o incertidumbre en tus pensamientos, el Espíritu Santo te inspire a mirar con ojos de esperanza.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.
Isaías 40:29-31 RVR
El 1 de enero es un símbolo de un nuevo año. Te invito a declarar en tu vida, sobre tu familia y tus amados “una nueva temporada”, el tiempo en el que el Reino de Dios se ha acercado.
Ruth y Hugo Herrera
