Provocador de fe

Dos de los hombres que exploraron la tierra, Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, se rasgaron la ropa y dijeron a todo el pueblo de Israel: «¡La tierra que atravesamos y exploramos es maravillosa! Si el Señor se agrada de nosotros, él nos llevará a salvo a esa tierra y nos la entregará. Es una tierra fértil, donde fluyen la leche y la miel. No se rebelen contra el Señor y no teman al pueblo de esa tierra. ¡Para nosotros son como presa indefensa! ¡Ellos no tienen protección, pero el Señor está con nosotros! ¡No les tengan miedo!».

Números 14:6-9 NTV

(Énfasis del autor)

¡Tremenda responsabilidad la que asumieron Josué y Caleb!

Ellos tomaron la decisión correcta: creerle a Dios. Se enfrentaron a los otros 10 espías y a todo el pueblo, se expusieron a que los apedreen, pero se mantuvieron firmes. Dios les había abierto los ojos a una realidad diferente, y lo que  para otros era muerte y destrucción, para ellos era promesa y vida. 

Estos dos hombres mantuvieron su fe por 38 años esperando el tiempo de Dios, viendo cómo sus vecinos, amigos y contemporáneos iban muriendo en el desierto. Luchando con la realidad de vivir en tierra seca sin otra comida que el maná y escuchando las quejas constantes de la gente. 

Dios decretó un tiempo diferente al  original para la posesión de la tierra, el pueblo desató su enojo y los años se convirtieron en décadas. Para poseer la bendición, el pueblo debía tener una mentalidad de libertad y osadía. Creer en Dios y en ellos mismos, desafiarse a los milagros y enfrentar batallas para lograr victorias. 

Como para el pueblo, para Josué y Caleb el paisaje no había cambiado, ni el clima, ni sus adversarios, pero ellos no habían cedido en su convicción, y durante más de 30 años fueron preparados por Dios para liderar a un nuevo pueblo, joven y sin recuerdos de esclavitud. 

Después de la muerte de Moisés, Dios habló con Josué hijo de Nun, que había sido ayudante de Moisés. Dios le dijo a Josué: —Ahora que mi servidor Moisés ha muerto, te toca a ti guiar al pueblo de Israel. Cruza el río Jordán con todos ellos, y llévalos al territorio que les voy a dar

Entonces Josué les ordenó a los jefes del pueblo: —Vayan por el campamento y díganles a todos que se preparen con alimentos, porque dentro de tres días cruzaremos el río Jordán y ocuparemos el territorio que nuestro Dios nos va a dar.

Josué 1: 1-2, 10-11TLA
(Énfasis del autor)

Finalmente, Josué sucedió a Moisés como líder de los israelitas después de la muerte del patriarca, como relata Deuteronomio 31. Así que lideró a los israelitas en la conquista de Canaán y cumplió la promesa de Dios de darles la tierra prometida.

Siempre, aunque no lo queramos ni seamos conscientes, estamos liderando a otros, y somos ejemplo para alguien. El tiempo y tus decisiones, tu permanencia en la fe a pesar de todo, aun cuando Dios decrete tiempos de espera y preparación, tus convicciones pueden abrirle puertas a muchos. Y aunque creas que no sos de influencia siempre habrá quienes sean enseñados por tu fe. Si mirás solo la realidad vas a flaquear, pero si le creés a Dios podés ser de los que perseveren  al decir: ¡Pues vamos a conquistar esa tierra! ¡Nosotros podemos conquistarla!

 

Ruth O. Herrera