¿Qué es lo que te hace feliz?

Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a Él tus manos; si alguna iniquidad hubiere y en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia, Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás; y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron.  La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro. Te acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos suplicarán tu favor.

Job 11:13 -19 RVR

(Énfasis del autor)

 

Si yo te pregunto: ¿Qué es lo que te hace feliz? ¿Qué es lo que a vos te da placer en la vida? Yo sé que la respuesta esperable es: “la familia, los hijos…” aunque muchas veces los padres se sienten agotados por los hijos. Otra respuesta probable sería: “¡los momentos plenos que vivo con el Señor!”

¿Qué es lo que a vos te da placer y qué es lo que te hace feliz? Esta es una pregunta que debieras contestarte más seguido.

 

Y… ¿Qué es lo que te hace llorar y entristece tu corazón?, ¿Qué es lo que te angustia tu vida?, lo que no podes  sacar de tu cabeza y es un peso sobre tus hombros. ¿Qué es lo te ata? 

Se es más dependiente en el odio que en el amor. Malos recuerdos, soledad, enojo, envidia, alguien en particular…

¿Qué te detiene?

Se es más dependiente del odio que del amor porque el amor implica una libertad, una elección, involucra una decisión, pero en el odio uno está atado porque  se ancla en los pensamientos que son recurrentes.

Saber qué es lo que nos hace felices o infelices, es un comienzo para direccionar nuestra vida. Nadie quiere vivir sufriendo, ni nadie es feliz todo el tiempo, por eso es necesario saber hacia dónde quiere llevarnos el Señor, para que si sufrimos o somos felices nuestra vida no pierda el rumbo.

Por ser  felices… algunos abandonaron al Señor, como el hijo prodigo que perdió de vista al padre por ir detrás de su felicidad. A otros la tristeza los perturbo hasta dejar a Dios de lado, como el muchacho que escogió el duelo y el entierro de su padre antes que seguir a Jesús. Es que hombres y mujeres hacemos de nuestras emociones y sentimientos nuestro propio dios con mucha facilidad. Y no es algo extraño para nosotros, ¡cuántas veces no pudimos “disponer y enfocar nuestra voluntad” para elegir lo que  Dios había dispuesto de antemano! 

 

Si te dispones, enfocas y llevas todas tus preocupaciones a Papá seguramente traerá las soluciones, enviará las respuestas. Si le entregas tus inquietudes y  las soltás,  las soluciones de Dios estarán en camino

La respuesta de Dios está en camino, porque no se trata de vos ni de la capacidad que tengas sino de Su amor que es  como un huracán, que va a sobrepasar los límites de tu entendimiento… así lo dice La Palabra.

Pastores Ruth y Hugo Herrera