Y llegado a la casa, vinieron a él dos ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.
Mateo 9.28-31
Cuando Jesús pasaba por la tierra, Su Presencia no pasó desapercibida para los que estaban cerca, y sobre todo, para aquellos que tenían enfermedades, necesidades y hambre espiritual. ¿Y ante quien iban, a quién buscaban? A Jesús.
Como escribí el otro día, si vos estás leyendo estos devocionales es porque, o bien alguna obra ya hizo Jesús en tu vida, o bien estás a la espera de alguna otra. Pero de una manera u otra, seguramente ya conociste aunque sea una pizca del poder de Jesús. Y por eso, sabés a quién recurrir cuando las situaciones apremian. Pero los ciegos del relato no lo conocían. Y si lo hacían, lo habrán hecho por medio de relatos y experiencias de otros. Por eso la pregunta de Jesús es más que crucial. ¿Creían ellos qué Él podía sanarlos?
Jesús podría haber curado a los ciegos del relato así sin más. Pero les preguntó, a Él le interesó saber si tenían fe y si era tanta como para decirlo en voz alta. Y los ciegos proclamaban el poder de Jesús aún antes de ser sanados. Esa fe sí que era grande.
Hace algunos años se había popularizado entre algunos cristianos una frase similar a “No hables de tu problema, hablale a tu problema de Dios”. Mil perdones si la recuerdo mal, pero la idea era similar.
La frase para algunos podrá sonar exitista y hasta negadora, pero algo de verdad tiene. ¿De qué hablás cuando estás mal? ¿Te quejás solamente o al menos bosquejás posibles soluciones?
¿Qué pasa con la fe y la esperanza que Jesús habilitó en tu vida? ¿Tus problemas las apagan y ante la primera circunstancia adversa volanteás para buscar atajos, o son el faro que marcan camino aún en la tormenta más oscura?
Por eso, vuelvo a la pregunta del título: Ante situaciones que te superan, ¿qué hacés con tus palabras? ¿Qúe brota de tu inetrior?
Yanett Sokur
