¿Quién es el más importante?

Ustedes me llaman: “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque lo soy. Yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies. Así que ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado ejemplo para que traten a los demás como yo los he tratado a ustedes.  Les digo la verdad: Ustedes ya saben que un siervo no es superior a su amo, y que ningún mensajero es más importante que el que lo envió.  Ahora que entienden lo que es servirse unos a otros y lavarse los pies unos a otros, Dios los bendecirá si lo ponen en práctica.

Juan 13: 13-17 PDT

 

No siempre pensamos la manera de exaltar el trabajo de otros, concentrados en nuestras preocupaciones suele suceder que no tengamos tiempo, energía o disposición para valorar lo ajeno. Poner el interés de los otros por sobre los nuestros es algo absolutamente intencional.  

“Lavar los pies de los demás de muchas formas diferentes”.

 

Durante la última semana antes de su muerte, Jesucristo centró sus enseñanzas en la obediencia, el servicio y el amor como claves para ser su seguidor y amigo. Al lavar los pies de los discípulos actuó e hizo visible su palabra.

 

El Señor asoció el servicio con la recompensa.  Todos por naturaleza elegiríamos que nos sirvan y no servir, pero a medida que vamos desarrollando nuestra identidad en Cristo valoramos y disfrutamos el invertir nuestra vida en otros. Descubrimos que la bendición de servir vuelve multiplicada.

 

La iglesia fue diseñada por Dios para que desarrollemos nuestra capacidad de hacer que los intereses de los demás sean más importantes que los propios. Desde la primera hora de su ministerio Jesús estaba formando una iglesia llena de Gracia.

 

Al lavar los pies de sus amigos les mostró que no hay humillación al servir a otros ni al hacerse inferior por amor.

 

El orgullo se opone a la humildad; la misericordia, a la desvalorización del otro.

 

Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos haría esto.

Tuvieron además un altercado sobre cuál de ellos sería el más importante. Jesús les dijo: —Los reyes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman a sí mismos benefactores.  No sea así entre ustedes. Al contrario, el mayor debe comportarse como el menor, y el que manda como el que sirve.  Porque, ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que está sentado a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como uno que sirve. Ahora bien, ustedes son los que han estado siempre a mi lado en mis pruebas.

Lucas 22: 23-28 NVI

(Énfasis del autor)

 

“No sea así entre ustedes” “Hagan la diferencia” “Imiten mi humildad” “Sean diferentes”

 

Hace años viví la experiencia de ver a alguien lavando los pies del resto de un grupo. Para mí fue algo inesperado… e incómodo. Era algo que conocía, había leído muchas veces, pero siempre como lejano, fuera de mi cultura evangélica. Aquella fue una ocación especial entre un grupo de ministros y líderes, algo simbólico para afirmar la unidad ministerial. Pero me di cuenta de que muchas de las cosas que decimos, enseñamos y creemos cobran un valor diferente cuando las experimentamos.

 

Hoy decido cada día ser capaz de lavar pies, servir, acompañar, reconocer, dar sin que me pidan. No siempre me resulta fácil, no son todos los días iguales y la experiencia muchas veces no es tan gratificante. Por eso sé que la mirada debe estar en el Señor, por amor y obediencia.

 

Quiero y espero ser parte de una iglesia que ve a los demás con ojos de amor. Trabajo para que seamos una comunidad que sepa dar respuesta a la pregunta de Jesús… ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve?

 

Ruth O. Herrera