Realista pero leal

Pasado ese tiempo, les dijo a sus discípulos:—Volvamos a Judea. Pero sus discípulos se opusieron diciendo:—Rabí, hace solo unos días, la gente de Judea trató de apedrearte. ¿Irás allí de nuevo? Tomás, al que apodaban el Gemelo, les dijo a los otros discípulos: «Vamos nosotros también y moriremos con Jesús».

San Juan 11. 7,8 y 16 (NTV)
(Énfasis del autor) 

Tomás también era discípulo de Jesús. Todos lo recordamos como el incrédulo. Como él no estaba junto con los otros seguidores cuando el Señor resucitado se les apareció, se mostró escéptico respecto a que hubiera vuelto a la vida. Esa historia ha sido predicada innumerable cantidad de veces.

Sin embargo, durante su caminar como aprendiz, podemos ver algunos detalles de su personalidad que contrastan con ese episodio tan conocido. 

Jesús, durante su ministerio, a menudo estuvo en peligro. Un día lo aclamaban y al siguiente querían matarlo, especialmente los líderes religiosos.

En ese contexto de riesgo, las hermanas de su amigo Lázaro le hicieron saber que estaba enfermo. El Maestro declaró que esa enfermedad no sería para muerte y se quedó dos días más donde estaba. Luego decidió volver a Judea. Entonces, todos los discípulos se opusieron porque en ese lugar habían tratado de apedrearlo.

No obstante, Él tenía que ir. Trató de suavizar la noticia diciendo que su amigo dormía. Jesús sabía dos realidades que los suyos desconocían: Lázaro había muerto, y Él iba camino a realizar un milagro. 

Como se presentaba la situación, la oposición de sus discípulos era lógica. Si iba, su vida corría riesgo. Y fue en ese momento que Tomás les hizo una propuesta extraña: «Vamos nosotros también y moriremos con Jesús». ¡Él quería acompañar al Señor, como se dice coloquialmente en nuestro país, en las buenas y en las malas!

Tomás era realista: cuestionaba cuando no entendía y más de una vez pidió señales para estar seguro de que su Maestro era el Hijo de Dios. Pero aun en medio de sus contradicciones, mostró una lealtad inquebrantable y una valentía poco frecuente. Además, no dudó en sumar al resto de los discípulos a su iniciativa. 

Todos nosotros, de alguna u otra manera, mostramos alguna contradicción en nuestro camino de fe. A veces dudamos, cuestionamos, nos preguntamos por qué atravesamos ciertas crisis o no obtenemos respuesta inmediata a nuestras oraciones. Sin embargo, podemos imitar a Tomás en su lealtad inquebrantable a Cristo. Tenemos la ventaja de conocer la historia completa, hemos recibido la gracia que nos capacita para ser leales y que puede darnos valentía sobrenatural.

 

Mónica Lemos