Recipientes agujereados

Ustedes, pueblo mío, cometieron dos pecados: me abandonaron a mí, que soy para ustedes una fuente de agua que les da vida, y se hicieron sus propios estanques, que no retienen el agua. Yo era su guía, pero ustedes me rechazaron.

Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua

Jeremías 1:17-19, 2:13 TLA

El llamado que Dios le hace a Jeremías es un llamado de emergencia, de terapia intensiva. ¿Por qué? porque su pueblo recurrió a otra fuente donde el bien se escapaba, es decir que construían dejando al Señor de lado y el resultado fue un vacío de futuro.

Hay cosas que nos hacen bien, que son gratificantes y no está mal vivirlas, pero ¿De qué va a depender tu vida? 

El Señor dijo al profeta “Yo declaro que este pueblo me ha dejado a mí que soy la fuente de vida”.  

Perder la fuente de agua de vida, perder al Señor de vista es más fácil de lo que creés. Él es fuente de vida y a Él a veces vamos como destruidos, vamos como tristes, vamos como desanimados, pero nos levantamos con palabra de vida eterna para nosotros.

Pastor Hugo Herrera

“Cavidad subterránea artificial usada por lo general para almacenar agua. Mientras que los pozos se excavan a fin de aprovechar las aguas subterráneas naturales, las cisternas suelen hacerse para recoger y retener el agua de lluvia o la que procede de los manantiales […]

Las cisternas solí­an labrarse en la roca. Si esta era sólida y sin grietas, habí­a poco problema de filtraciones, pero en la caliza porosa que cubrí­a gran parte de Palestina era necesario impermeabilizar las paredes interiores con yeso. Las cisternas excavadas en la tierra se revestí­an con ladrillo o piedra y entonces se enlucí­an para conseguir paredes sólidas.”

(Diccionario de La Biblia)

La comparación entre la fuente y las cisternas describe la realidad del pueblo hebreo, y el profeta sabe que la gente que habitaba en esas tierras entendía perfectamente este ejemplo. En un país donde no todo el año llueve, se construían cisternas, para almacenar agua de lluvia y tenerla para cuando necesitaran usarla, pero eran aguas estancadas.

En cambio en las fuentes naturales, en un manantial, en una cascada el agua fluye continuamente y en abundancia, sin que intervenga la mano del hombre.

¿Alguna vez viste las cataratas del Iguazú, pudiste observar cómo el agua cae desde lo alto en forma ininterrumpida? Esa sí es fresca, además es imponente e imposible de no admirar.

La profecía de Jeremías describe la diferencia entre aquel en quien corren los ríos de agua viva y en quien vive en la sequedad de sus propias fuerzas

El último día del festival, el más importante, Jesús se puso de pie y gritó a la multitud: «¡Todo el que tenga sed puede venir a mí! ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber! Pues las Escrituras declaran: “De su corazón, brotarán ríos de agua viva”»

Juan 7: 37-38 NTV

La diferencia entre elegir nuestros propios criterios o los de Dios para vivir hacen una diferencia sustancial en la vida… fluimos en su abundancia o en nuestra propia escasez.

Hay un gran contraste entre lo que el Señor da en abundancia, por gracia, por amor a los suyos y lo que se obtiene por medio del esfuerzo humano… lo que es del cielo permanece, lo humano se desgasta, se agrieta, te deja insatisfecho y además en algún momento se termina.

“La gracia en Cristo se compara con el agua de una fuente, fría y refrescante, que limpia y fertiliza: al agua viva porque vivifica a los pecadores muertos, revive a los santos desanimados, sostiene y mantiene la vida espiritual, y manda vida eterna y fluye para siempre. Abandonar esta Fuente es el primer mal; se hace esto cuando el pueblo de Dios descuida su palabra y sus ordenanzas. Excavaron para sí cisternas rotas, que no retienen el agua. Así son el mundo y sus cosas; así son los inventos de los hombres si se les sigue y se confía en ellos. Con propósito de corazón aferrémonos sólo del Señor: ¿adónde más iremos? “

Comentario de Matthew Henry

Mónica Lemos